Jesus Is Life

ALEGRÍA EN EL SEÑOR

ALEGRÍA EN EL SEÑOR

HABACUC 3:17 Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos, 18 ¡aun así me alegraré en el SEÑOR! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! 19 ¡El SEÑOR Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado, capaz de pisar sobre las alturas. NTV.

Cuando las adversidades golpean una y otra vez al creyente, es difícil que mantenga su fe y confianza en el Señor, tampoco va a estar alegre en esos momentos de angustia, tristeza y dolor, por lo contrario, en esos momentos difíciles de su vida, el creyente tendrá el profundo deseo de reprochar a Dios por permitirle pasar por todo ese sufrimiento, incluso algunos tomarán la decisión de abandonar su fe y volver al mundo. Mantenerse firme en la fe en el Señor en medio de las tribulaciones, sin duda es complicado para todo creyente y mucho más para los creyentes que no han alcanzado una adecuada madurez espiritual. Solo una adecuada madurez espiritual puede darle la fortaleza necesaria para permanecer confiado en el Señor pese a todas las calamidades de su vida. Uno de los hombres que permaneció firme en su fe pese a las tribulaciones que sobrevino sobre su reino y sus compatriotas fue el profeta Habacuc.

En los días del juicio del eterno Creador, el reino de Judá pasaría por días difíciles y complicados, ya que los alimentos comenzarían a escasear dentro del reino, de igual manera las provisiones de agua se agotarían. Todo esto se debería al confrontamiento armado con los babilonios. En esos días, las higueras no florecerían, los viñedos no producirían uvas, se perdería la cosecha de los campos de oliva, y los campos de cultivos quedarían totalmente vacíos. En esos días, incluso los pastizales para alimentar a los animales se secarían, de igual forma sucedería con todas las corrientes de agua dulce que riega todo el reino. Con estos acontecimientos dentro del reino, los animales morirían por falta de pastizales y agua. En general, en todo el reino, los alimentos escasearían, los lagares quedarían totalmente vacíos, y la hambruna se haría presente matando a gran parte de los habitantes de Judá.

El Soberano y Todopoderoso, le mostró al profeta Habacuc los días de su juicio sobre su reino rebelde y pecador. Le mostró las necesidades alimenticias por las cuales iban a pasar todos sus compatriotas, ya que todos sus establos y despensas quedarían totalmente vacíos. El profeta, a pesar de ver por todas las necesidades que iba a pasar su reino, afirmó su confianza en su amado Creador por medio de una oración sincera. En la mente y en el corazón del profeta, había algo bien claro, que las necesidades carnales no le iban a separar de su relación con Dios. Las circunstancias difíciles y complicadas no iban a controlar los sentimientos del profeta, sino la fe, en la capacidad de Dios para darle fortaleza en esos momentos difíciles. Habacuc tenía la certeza de que en todo momento su Creador estaría en control de todos esos acontecimientos sobre su reino, y le resguardaría de todos los peligros que le asechaban. Para el profeta, Yahvé era su Dios de la salvación, y en Él, se iba a gozar en el día de la angustia de su reino.

Queridos hermanos. El profeta Habacuc por medio de la oración reafirmó su total confianza en Dios pese a conocer todos los acontecimientos funestos que iban a desatarse sobre su reino, pues no estaba dispuesto a que esos últimos acontecimientos, le separaran de la relación que había mantenido por muchos años con su Creador. Además, el profeta sabía que los juicios del Señor sobre su reino eran justos y necesarios para castigar la maldad de sus compatriotas. El profeta no solo iba a permanecer confiado en el Señor en medio de la tragedia, sino que también iba a estar alegre, porque el Señor le daba toda la fortaleza que necesitaba para soportar toda clase de aflicciones. Para muchos, se nos hace difícil tener una confianza similar a la que tuvo el profeta Habacuc, más aún cuando atravesamos por aflicciones. Nos cuesta creer que Dios tiene el control absoluto de toda nuestra situación y que él nos va a dar la fortaleza necesaria para salir victoriosos de ellas. Hermanos. Es hora de empezar a reconocer que nuestro amado Señor tiene el control absolutamente de todo. Que Él tiene el control de nuestras vidas, nuestras necesidades, e inclusos de nuestras aflicciones. Ante cualquier aflicción que se nos sobrevenga, confiemos en el poder de nuestro Señor para ayudarnos y darnos la victoria. En la espera de su ayuda, mantengámonos siempre alegres, pues ya tenemos lo más importante para nuestra vida, que es nuestra salvación y la vida eterna.

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