Jesus Is Life

LA MISERICORDIA DE DIOS

LA MISERICORDIA DE DIOS

MIQUEAS 7:14 Oh SEÑOR, protege a tu pueblo con tu vara de pastor; guía a tu rebaño, tu posesión más preciada… 18 ¿Dónde hay otro Dios como tú, que perdona la culpa del remanente y pasa por alto los pecados de su preciado pueblo? No seguirás enojado con tu pueblo para siempre, porque tú te deleitas en mostrar tu amor inagotable. 19 Volverás a tener compasión de nosotros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano! 20 Nos mostrarás tu fidelidad y tu amor inagotable, como lo prometiste hace mucho tiempo a nuestros antepasados Abraham y Jacob. NTV.

El rencor no desaparece fácilmente del corazón de las personas, pese a que le hayan pedido perdón por la ofensa que le hicieron, por eso, aunque pasen algunos años permanece pasivamente en el corazón, pero se reactiva inmediatamente cuando está al frente de la persona que lo lastimó tiempos atrás. En contraste a los hombres, Dios no es rencoroso con las personas que le ofenden. Él siempre está dispuesto a perdonar a todos los que muestren un sincero arrepentimiento de haber quebrantado sus mandamientos y sus enseñanzas. Porque el amor y la misericordia de Dios por la humanidad pecadora es inagotable, por eso Él siempre estará dispuesto a perdonarles y liberarles de todas las consecuencias de sus pecados.

El reino hebreo debido a su rebeldía, y su negativa a escuchar las advertencias de los profetas de Dios, estaba pasando por una crisis terrible, ya que la ira de Dios finalmente les había alcanzado. Los reinos que Dios había llamado para ejecutar su castigo sobre Israel, habían penetrado las murallas de la ciudad, y habían empezado a destruir todo lo que estaba a su paso. Israel estaba siendo reducida a polvo tal como lo habían profetizado los siervos de Dios. Al ver la destrucción de Israel, muchas naciones vecinas empezaron a burlase de la desgracia del pueblo escogido. Los habitantes de Israel enfrascados en el dolor al ver su reino hecho cenizas, a pesar de sus terribles rebeliones en contra de su Creador, apelaron a su misericordia para que detuviera su justa ira sobre la nación. El pueblo apeló a la misericordia que Yahvé había prometido en el pasado a los patriarcas: Abraham, Issac y Jacob.

Ante esta terrible destrucción, el profeta Miqueas clamó a Dios para que se olvidara de la maldad y el pecado de su nación. Clamó para que el enojo del Creador en contra de Israel se desvanezca antes de que todo el remanente de Jacob sea aniquilado por los ejércitos invasores. Miqueas clamó con esa certeza de que Dios escucharía sus palabras que nacían desde lo más profundo de su corazón, y que en su fidelidad derramaría su perdón sobre la nación y lo restauraría. Dios es un Dios misericordioso, dispuesto a perdonar a todas las personas que en Él confían. Pero para recibir el perdón y la misericordia de Yahvé, las personas deben clamar a Dios con un corazón sincero de arrepentimiento, con un corazón humillado, dolido por sus ofensas realizadas ante los ojos de su Señor y Salvador. Dios en su compasión y misericordia no perdona a regañadientes, sino que se alegra cuando el pecador se arrepiente y ofrece perdón a todos los que regresan a Él.

Israel a través de sus cultos externos, quisieron llegar al corazón de Dios para encontrar su perdón, pero a través del profeta Miqueas, los remanentes de Jacob, entendieron que la única forma de alcanzar la misericordia del Creador era por el quebrantamiento en su espíritu. Con las palabras de Miqueas en mente, todo el remanente de la casa de Jacob se quebrantó en su espíritu para ser merecedor de la misericordia de Dios. Israel, por su humillación ante su Creador, alcanzó el perdón de Dios y la reconstrucción de su amada nación.

Queridos hermanos. La misericordia de Dios es una promesa real para los tiempos presentes, por eso, Él desea perdonar cada uno de sus pecados, desea restaurar su vida y la de su familia. Si usted está viviendo apartado de los caminos del Señor, hoy Dios le extiende su mano para que se acerque confiadamente a Él, sin temor de reproches por haberse apartado de sus caminos. Dios quiere borrar sus rebeliones y darle el regalo de una vida eterna junto a Él. Amigo. Si usted todavía no ha alcanzado la salvación de la condenación venidera, este es el momento preciso para que encuentre esa salvación. Acérquese a Él con su corazón arrepentido, con su corazón humillado. Clame con su voz a Dios, Él vendrá para restaurar su vida, liberarle de la condenación eterna, y le dará la entrada a su reino Celestial.

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