Jesus Is Life

ARRAIGADOS DEL SEÑOR

ARRAIGADOS DEL SEÑOR

Cuando los niños recién están empezando a caminar, se sostienen bien fuerte de las manos de sus padres para que no los suelten y así no correr el riesgo de caerse al momento de tropezar. Además, al estar arraigados de las manos de sus padres, sienten completa seguridad para dar sus pasos al frente. Al igual que un niño se arraiga de las manos de sus padres para aprender a caminar, las personas que aceptan a Cristo en su corazón, deben arraigarse de las manos amorosas de su Señor para transitar por el camino que los lleva a la salvación y la vida eterna. Este consejo lo da el apóstol Pablo a todos los creyentes. “Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos. Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud.” Colosenses 2:7 NVI.

Transitar por el camino de la salvación, puede volverse tortuoso para los creyentes, pues en este camino tendrán que enfrentarse a diversas pruebas y tentaciones, además de enseñanzas tergiversadas de las Sagradas Escrituras. Para no ser presa de estos peligros que asechan a los creyentes para apartarlos del camino trazado por Cristo, los creyentes deben estar bien arraigados a las enseñanzas que recibieron antes de su conversión, y de la misma manera de las enseñanzas que recibieron tras su transformación en la iglesia local. Estas enseñanzas les ayudará a no dejarse vencer de las situaciones adversas, también les ayudará a no ser engañados por las falsas instrucciones de los falsos maestros de la Escritura. Una vida enraizada profundamente a las enseñanzas de Cristo, ayudará al creyente a alcanzar una adecuada madurez espiritual, y a sentir el profundo deseo de honrar y glorificar el santo nombre de su Señor y Salvador.

Aceptar a Jesucristo como el Señor de nuestras vidas es el comienzo de nuestra vida con Cristo, por eso, durante nuestra estadía en este mundo, siempre debemos caminar arraigados de sus manos, para no quedarnos estancados en el camino que nos lleva a la salvación, o desviarnos de él, lo cual sería lo más nefasto que nos puede ocurrir en esta vida, ya que no llegaremos a la morada de nuestro amado Padre Celestial. Al estar arraigados de las manos del Señor, tendremos su ayuda oportuna para vencer todo obstáculo que nos envié el maligno, así mismo estaremos listos y siempre dispuestos para defender el verdadero evangelio que da salvación y vida eterna. Por eso cuanto más dependan nuestras vidas de Jesucristo, menos serán las posibilidades de que seamos engañados por aquellos que falsamente claman tener respuestas para la vida. Si Cristo es nuestra fortaleza, seremos libres para honrar y glorificar su Santo nombre por la eternidad.

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