Jesus Is Life

DIOS ESTÁ DISPUESTO A PERDONARNOS

DIOS ESTÁ DISPUESTO A PERDONARNOS

Cuando el hombre ofende a su prójimo con sus palabras o acciones, no le gusta pedir perdón, o si lo hace, no lo hace de todo corazón, sino, solo lo hace de dientes para afuera, pero en su interior no lamenta el haber ofendido a su prójimo. Esta forma de actuar del hombre no solo es con su prójimo, sino lo es también con el eterno Creador. Pues el hombre cuando siente que ha fallado a Dios al cometer pecados, le pide perdón, pero en la mayoría de ocasiones, ese perdón no es sincero, debido a que no siente un genuino arrepentimiento de sus acciones, por eso al cabo de algunos minutos, horas o días, nuevamente comete la misma falta delante de Dios. Pese a su tierno y profundo amor por la humanidad, Dios no perdonará a todos, sino solamente a los que muestren un genuino arrepentimiento de sus pecados, esta afirmación lo hizo el Señor al pueblo hebreo, en las profecías dadas al profeta Joel: ¡Arrepiéntanse y vuelvan a mí, pero háganlo de todo corazón, y no sólo de palabra! Yo soy tierno y bondadoso, y no me enojo fácilmente; yo los amo mucho y estoy dispuesto a perdonarlos”. Joel 2:13 TLA.

A lo contrario de lo que muchas personas piensan, a Dios no le gusta castigar a los hombres, pero algunas veces lo tiene que hacer, ya que es parte de su papel como padre de toda la humanidad. Su propósito con la disciplina o el castigo al hombre, no es el de lastimarle, sino el de renovar la comunión que ha perdido debido a sus pecados. Dios ama tanto al hombre, que pese a lo rebelde y testarudo que pueda ser, no le envía un castigo inmediato por sus faltas, sino que con Su voz tierna y amorosa, le llama para que se arrepienta de sus pecados y vuelva a sus brazos. Pero el arrepentimiento que pide Dios, no es un arrepentimiento hecho de solo palabras, sino un arrepentimiento genuino, un arrepentimiento que sea desde lo más profundo de su corazón.

A todo aquel que muestre un genuino arrepentimiento, Dios está dispuesto a perdonar todos sus pecados y liberarlo de la condenación eterna. Nuestro Padre celestial no es rencoroso como la mayoría de nosotros, en cambio Él es tierno y bondadoso, y no se enoja fácilmente pese a lo tercos y testarudos que podamos ser. Él nos ama demasiado, por eso está dispuesto a olvidarse por completo todas las ofensas que le hemos hecho a lo largo de nuestra existencia en este mundo. Si Dios nos está dando esta oportunidad para perdonar todos nuestros pecados, no lo dejemos escapar. Aceptemos hoy mismo este llamado que nos está haciendo. Con un corazón quebrantado y humillado, confesemos todos nuestros pecados a Dios, y Él en su amor y misericordia, nos extenderá su perdón y nos liberará de la condenación eterna. Pero si no aceptamos este llamado, a Dios no le quedara más remedio que destituirnos definitivamente de su Reino Celestial.

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