Jesus Is Life

TODOS TENEMOS DONES

TODOS TENEMOS DONES

Al igual que en el pasado, en la actualidad, casi todos los niños anhelan tener una habilidad especial similar a la de sus- súper héroes favoritos. Algunos niños anhelan poder volar, otros ser muy fuertes, indestructibles, invisibles, o ser super rápidos. Cada niño anhela tener alguna de estas habilidades, y si pudieran tenerlas todas, para ellos sería mucho mejor. En el reino espiritual, también existen diversidad de habilidades muy especiales y mejores que las de los súper héroes de las tiras cómicas. Ha estas habilidades especiales, la Palabra de Dios las llama dones espirituales, y son dadas por el Espíritu Santo a todos los que reciben a Cristo Jesús en sus corazones. Estas habilidades no son dadas por que los creyentes se lo merezcan, sino por la generosidad de Cristo, tal como lo menciona el apóstol Pablo en su carta a los creyentes de la ciudad de Éfeso: “No obstante, él nos ha dado a cada uno de nosotros un don especial mediante la generosidad de Cristo.” Efesios 4:7 NTV.

Por medio de Su Santo Espíritu, y gracias a la generosidad de Su amado Hijo, Dios otorgó a cada creyente habilidades especiales, y cada una de ellas son importantes y relevantes para el buen funcionamiento del cuerpo de Cristo. Por esta relevancia que tienen los diferentes dones espirituales, cada miembro de la iglesia tiene un papel particular asignado. No hay dos miembros iguales, y no hay dos que tengan exactamente la misma función. Por eso cada uno de los miembros son importantes dentro de una congregación cristiana. Cuando cada miembro cumple juiciosamente su función designada, el Cuerpo de Cristo crece tanto espiritual como numéricamente, pero si los miembros no cumplen sus funciones delegadas, el cuerpo de Cristo puede estancarse, y no puede haber crecimiento espiritual, ni numérico; incluso puede correr el riesgo de que en algún momento esa congregación desaparezca.

Si en algún momento de niños anhelamos con toda nuestra fuerza tener alguna habilidad especial, ahora que pertenecemos al cuerpo de Cristo, debemos anhelar con todo nuestro ser, tener algunas de estas habilidades Espirituales. Y si ya sabemos cuál es la habilidad especial que el Espíritu Santo nos otorgó, trabajemos juiciosamente con ese don para el fortalecimiento de nuestras congregaciones. Pues fue con ese deseo que el Señor en su generosidad nos otorgó esos dones. Además, si trabajamos juiciosamente, el Espíritu Santo nos puede dotar de más dones espirituales para que sirvamos a nuestros Señor, pero si no utilizamos juiciosamente esas habilidades maravillosas, tendremos que dar cuentas al Señor cuando nos encontremos en su presencia. Si amamos nuestra congregación, trabajemos con los dones que hemos recibido, para que se fortalezca espiritualmente y crezca en el conocimiento y en el temor de Dios.

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