Jesus Is Life

DIOS RESPONDE AL HUMILDE

DIOS RESPONDE AL HUMILDE.

DANIEL 10:4 El 23 de abril, mientras estaba de pie en la ribera del gran río Tigris, 5 levanté los ojos y vi a un hombre vestido con ropas de lino y un cinto de oro puro alrededor de la cintura. 11 Entonces el hombre me dijo: Daniel, eres muy precioso para Dios, así que presta mucha atención a lo que tengo que decirte… 12 No tengas miedo, Daniel. Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. He venido en respuesta a tu oración; 14 Ahora estoy aquí para explicar lo que le sucederá en el futuro a tu pueblo, porque esta visión se trata de un tiempo aún por venir. NTV.

La respuesta de Dios a las oraciones de sus siervos, es algo real, ya que es una promesa que hizo en el pasado a todo su pueblo, y esa promesa lo ha venido cumpliendo a cabalidad a lo largo de los tiempos. La evidencia del cumplimiento de esta promesa, se puede corroborar a lo largo de las Sagradas Escrituras, ya que en sus páginas registra como el eterno Creador dio respuesta a las oraciones de sus fieles siervos. Uno de los siervos que recibió la respuesta a sus oraciones fue el profeta Daniel. El profeta vivió mucho tiempo en las tierras del imperio babilonio y posteriormente en las tierras del imperio Medo Persa, debido a su situación de cautivo. Pese a encontrarse en tierras extrañas y paganas, Daniel en varias ocasiones recibió la respuesta de Dios a sus oraciones.

En el tercer año del reinado de Ciro rey del imperio persa, el profeta Daniel recibió una nueva visión de los eventos futuros que se aproximaban para su tierra natal. Al no poder tener una clara interpretación de esta visión, el profeta oró fervientemente a Dios y permaneció de luto por el lapso de tres semanas. Pasado este tiempo de luto, mientras el profeta caminaba por la ribera del gran río Tigris recibió la visita de un ser celestial, el cual había sido enviado por el eterno Creador para dar respuesta a las oraciones hechas por el profeta. El ser celestial que se le presentó a Daniel, vestía de lino, ceñido con un cinto de oro; sus ojos parecían dos antorchas fulgurantes, sus brazos y piernas como bronce bruñido. Cuando el ser celestial habló, su voz se oyó como si lo hiciese una multitud. Este ser, aunque tenía apariencia humana, era absolutamente aterradora, razón por la cual el profeta se sintió atemorizado y pronto cayó rostro en tierra. Pero el ser celestial le reconfortó para que no tuviera miedo y le ayudó a ponerse de pie. Dios con frecuencia utiliza a sus poderosos ángeles como mensajeros, y el visitante celestial que se le apareció a Daniel pudo haber sido uno de ellos.

Una vez que Daniel estuvo de pie, el ser celestial le recordó a Daniel que era amado por Dios, y que su propósito no era infundirle temor sino de reconfortarle. Además, le dio a conocer que sus oraciones habían sido escuchadas por el eterno Creador desde el primer día que había comenzado a orar. Y justamente, él había sido enviado como respuesta a sus súplicas, para explicarle detalladamente lo que le sucederá en el futuro al pueblo hebreo, y registrará esa información para las generaciones futuras. Cuando los profetas del Antiguo Testamento utilizan la expresión “los últimos días”, el término siempre incluye no solo el futuro inmediato sino también el futuro distante que alcanza hasta el tiempo del Mesías y más allá. Por eso algunos eventos vistos por Daniel en sus visiones, se cumplirán en el período de la tribulación, y gran tribulación que recaerá sobre el planeta en un futuro no tan distante.

Queridos hermanos. La oración del profeta Daniel había sido escuchada desde el primer día que había comenzado a orar, esto se debió a que el profeta se humilló sinceramente en la presencia del Señor, y no solo eso, sino que también permaneció de luto por el lapso de tres semanas. Esto significa que en todos esos días, el profeta se vistió de vestimenta de luto y se cubrió de cilicio en señal de profundo dolor y humillación. Dios en su amor y fidelidad, escuchó y dio respuesta a las oraciones de su siervo. Le dio a conocer los planes futuros para su nación santa. Hermanos. Sin lugar a duda, todos nosotros queremos que Dios de respuesta a nuestras oraciones, pero pocos estamos dispuestos a tener una actitud de humildad como la tuvo Daniel. A nosotros no nos gusta arrodillarnos y menos humillarnos en la presencia del Señor, porque todavía no somos conscientes de que no merecemos nada del Señor, pues si fuésemos conscientes nos humillaríamos delante del Señor, esperando que en su amor y fidelidad, de respuesta a nuestras oraciones.

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