Jesus Is Life

NUESTROS DONES

NUESTROS DONES.

Cuando descubrimos que tenemos un talento, hacemos todo lo posible para desarrollarlo y perfeccionarlo, asistiendo frecuentemente a los cursos o capacitaciones. Una vez que vamos desarrollando más y más nuestros talentos, no los escondemos, sino que los manifestamos públicamente para que todas las personas se enteren de los talentos que tenemos. A lo largo de la historia humana, algunas personas han cautivado al mundo entero con sus habilidades para el canto, la música, la danza, la poesía, la pintura, la escultura, la actuación, etc. Con esto se puede decir que estas personas con sus talentos han contribuido a la edificación de la cultura humana a través de los tiempos.

Dentro del círculo cristiano, hay unas capacidades más importantes que los talentos, pero no son tan apreciados por la sociedad humana, razón por la cual, un gran número de creyentes no los desarrollan, y prefieren mantenerlos escondidos de todos. Esta capacidades, son dadas por el Espíritu Santo tras la conversión de la persona a Cristo. Estas capacidades especiales son los dones espirituales, y fueron dados a los creyentes para la edificación del cuerpo de Cristo, que es su iglesia, tal como lo afirma el apóstol Pablo: Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Efesios 4:12 NTV.

El Espíritu Santo no nos dio los dones espirituales para que los tengamos escondidos, como el regalo más valioso que hayamos recibido. Por su puesto que es un regalo muy valioso, pero el Espíritu Santo nos dio para que los manifestemos públicamente en nuestras congregaciones, y así ayudemos a los demás miembros de la iglesia. Algunos dones son para edificar el cuerpo y otros son para el servicio del cuerpo, pero todos son de igual importancia y necesarios para que el cuerpo se desarrolle con total normalidad. Los creyentes que tienen el don para ser apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro, tienen la enorme responsabilidad de preparar y capacitar al cuerpo de Cristo para que desarrollen sus dones espirituales y lleven a cabo la obra de Dios por todo el mundo.

Si sabemos cuales son los dones que hemos recibido, busquemos oportunidades para servir a Cristo dentro de su cuerpo. Pero si todavía no lo sabemos, pidamos en oración al Señor para que nos muestre cuales son nuestros dones. Una vez que los conozcamos, perfeccionémoslos con la ayuda de nuestro pastor o un amigo cristiano. Luego, a medida que empecemos a reconocer nuestro campo de servicio especial, usemos nuestros dones para fortalecer el cuerpo de Cristo y alentar a todos los hermanos a servir con fidelidad a Dios.

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