Jesus Is Life

UN NUEVO COMIENZO

UN NUEVO COMIENZO.

EZEQUIEL 48:8 Al sur de Judá está la tierra apartada para un propósito especial. Esa porción tendrá trece kilómetros con trescientos metros de ancho y se extenderá al oriente y al occidente igual que los territorios tribales, con el templo en el centro. 9 La tierra apartada para el templo del SEÑOR tendrá trece kilómetros con trescientos metros de largo por diez kilómetros con seiscientos metros de ancho. 14 Ninguna parte de esa tierra especial podrá venderse ni será canjeada ni usada por otras personas, pues pertenece al SEÑOR; es tierra consagrada. NTV.

Durante la invasión del imperio babilonio al reino de Israel y de Judá, todas las aldeas y ciudades de estos dos reinos fueron completamente destruidos. Algunos habitantes lograron escapar a otras naciones vecinas, otros fueron asesinados durante la batalla y los pocos sobrevivientes de las batallas, fueron llevados cautivos a las tierras conquistadas por los babilonios. Casi todo el territorio del reino hebreo quedó desolado, y los límites territoriales repartidos en el pasado por Josué a cada una de las doce tribus de Israel, desaparecieron. Tras la invasión, todo el territorio hebreo pasó a ser un solo territorio, sin limitaciones que diferenciara los territorios otorgados a cada una de las tribus, por eso el Señor de los ejércitos Celestiales le dio instrucciones al profeta Ezequiel que tras el cautiverio del pueblo hebreo, los territorios sean repartidos nuevamente a los descendientes de cada una de las tribus de Israel.

Siguiendo la instrucción divina, el profeta Ezequiel debía repartir la tierra de Palestina, prescindiendo de todos los accidentes geográficos del territorio. Iniciando del norte al sur, la nación sería dividida en doce tiras iguales como a un papel, y cada una de esas tiras sería otorgada a los descendientes de las tribus de Israel. Esta repartición tendría como centro, la zona religiosa reservada para el nuevo templo y para los descendientes de la tribu de Leví, los cuales serían los encargados de la parte administrativa del templo, el servicio a Dios y el pueblo. Los descendientes de Sadoc serían los únicos que cumplirían con la función sacerdotal, ya que fueron los únicos que sirvieron fielmente a Dios y no se extraviaron con el pueblo de Israel y los demás levitas.

En esta nueva repartición, las tribus estarían distribuidas seis al norte de la zona sagrada y seis al sur, sin que ninguna tribu quede en Trans Jordania, como si lo estaban en la antigua repartición hecha por Josué. La distribución sería totalmente convencional y simbólica. Las más próximas al centro, privilegiadas como cercanas al templo, estaría la tribu de Judá, heredera de las promesas mesiánicas, que tuvo la dirección en la época de David y de Salomón. Y la tribu de Benjamín, porque fue uno de los hijos preferidos del patriarca Jacob. Las tribus más extremas serían las tribus provenientes de los hijos de las esclavas de Jacob: Dan, Neftalí, hijos de la esclava de Raquel; Aser y Gad, hijos de Lía. Todas las tribus tendrían sustancialmente los mismos derechos y serían iguales, descartándose los privilegios conquistados por la fuerza.

Además, el Señor dijo a su siervo, que el territorio apartado para el templo y los descendientes de Leví, sería especial y sagrado, razón por la cual, ninguna parte de esa tierra debía ser vendida ni seria canjeada ni usada por otras personas, ya que le pertenecía a Él. El territorio designado para el nuevo templo, era totalmente sagrado, ya que sería el centro religioso de la nueva nación, y sería el lugar donde descansaría la presencia del Señor en medio de su pueblo.

Queridos hermanos. La narrativa del profeta Ezequiel comienza con una descripción de la santidad y la gloria de Dios, que el pueblo hebreo despreció y pasó por alto. Como resultado, la presencia de Dios abandonó el templo, la ciudad y el pueblo. También narra como Dios mostró su fidelidad al no abandonarlos definitivamente, sino que nuevamente les reuniría en su nación. La narrativa del profeta termina con una visión detallada del nuevo Templo Santo, la repartición igualitaria del territorio hebreo a los descendientes de las tribus de Israel y la santidad del territorio del Templo. Hermanos. El pueblo hebreo tuvo que sufrir penalidades por despreciar y pasar por alto la santidad y la gloria de Dios. Para no correr con la misma suerte que el pueblo hebreo, siempre debemos apreciar la santidad y la gloria de Dios, razón por la cual debemos apartarnos de todos los placeres de este mundo y enfocarnos enteramente en nuestra relación con Él. Nuestra obediencia, servicio y adoración, son los vínculos que estrechan nuestra relación con la gloria y la santidad de nuestro Señor.

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