Jesus Is Life

TENEMOS UNA DEUDA ANTE DIOS

TENEMOS UNA DEUDA ANTE DIOS.

Cuando alguien mantiene una deuda con nosotros, anhelamos que esa deuda nos sea pagada en su totalidad lo más pronto posible, por eso cuando pasa el tiempo y vemos que no tienen intenciones de pagarnos, acudimos a ellos para exigirles que la deuda que mantienen con nosotros sea cancelada lo más pronto posible. ¿Pero qué pasa cuando los deudores somos nosotros? En ocasiones nos comportamos igual que las personas que no les gusta pagar, dejamos que pase el tiempo de nuestra deuda hasta que vengan a exigirnos que les paguemos. Ante esto, posiblemente algunos cristianos dirán: yo soy justo y recto, pago mis deudas a tiempo porque no me gusta deber a nadie. Eso es muy bueno, y así tenemos que actuar todos los hijos de Dios. Posiblemente si seamos responsables con nuestra deuda física a los hombres, pero no nos preocupamos de la deuda que mantenemos ante Dios. Esta deuda que mantenemos con Dios, nos da a conocer el apóstol Pablo: “No le deban nada a nadie. La única deuda que deben tener es la de amarse unos a otros. El que ama a los demás ya ha cumplido con todo lo que la ley exige.” Romanos 13:8. NTV.

Posiblemente la mayoría nos preocupamos de estar al día con nuestras deudas, ya sea con las empresas públicas, empresas privadas, con el banco, o con personas particulares que nos prestan dinero o servicio. Tratamos en lo posible de estar al día con todos, ya que si no lo estamos, corremos el peligro de que nos corten los servicios o que nos demanden en los tribunales de justicia. Pero en nuestras deudas, no consideramos lo que le debemos a Dios, esto puede deberse a que algunos no somos conscientes que tenemos una deuda muy grande con Él. Posiblemente algunos si seamos conscientes de esta deuda, pero la minimizamos tanto que por eso no hacemos ningún intento para tratar de pagarla.

Todos los que hemos alcanzado la salvación y la vida eterna, estamos permanentemente en deuda con Cristo Jesús, debido a su amor sin límites derramado a nuestro favor en la cruz del calvario. La única forma en que podemos pagar esa tremenda deuda es amando a nuestro prójimo. En ocasiones será difícil expresar nuestro amor por las personas que nos rodean, pero lo tenemos que hacer, ya que Cristo tampoco se rindió cuando nosotros éramos rebeldes y pecadores. En el presente, nuestro Señor tampoco se rinde con nosotros, Él nos sigue amando profundamente pese a que le ofendemos una y otra vez. Nuestra deuda es grande ante Dios, por eso debemos tratar de amar constantemente a todas las personas que nos rodean, porque al amar a nuestro prójimo, habremos cumplido con todo lo que la ley del amor exige.

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