Jesus Is Life

DIOS ES FIEL

DIOS ES FIEL.

EZEQUIEL 40:1 El 28 de abril, durante el año veinticinco de nuestra cautividad catorce años después de la caída de Jerusalén, el SEÑOR puso su mano sobre mí. 2 En una visión que provenía de Dios, él me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre una montaña muy alta. Desde allí pude ver hacia el sur lo que parecía ser una ciudad. 3 A medida que me acercaba, vi a un hombre de pie junto a una puerta de entrada y su rostro brillaba como el bronce. En la mano tenía una cuerda de medir hecha de lino y una vara para medir. 4 Me dijo: Hijo de hombre, observa y escucha. Presta mucha atención a todo lo que te voy a mostrar. Te he traído aquí para enseñarte muchas cosas. Después regresarás y le contarás al pueblo de Israel todo lo que has visto. NTV.

A lo largo de la historia humana, grandes ciudades y reinos han sido destruidas como consecuencias de los conflictos armados. Muchas de esas ciudades tras su destrucción no volvieron a reedificarse, sino que quedaron destruidas para siempre. Ante una devastación total de una ciudad, los habitantes que logren escaparse de esa destrucción, seguramente dudarían de que la ciudad se pueda reedificar, e incluso que esas tierras, puedan ser habitadas nuevamente. Posiblemente este sentir, tenían los hebreos que se encontraban cautivos en las tierras del imperio babilonio y en otras ciudades lejanas a Israel. Ya que tras el juicio Divino sobre los reinos de Judá e Israel, los reinos quedaron totalmente destruidos, y parecía casi imposible que las ciudades puedan ser reconstruidas.

Los sobrevivientes de la masacre, siempre tenían recuerdos de su nación amada que yacían en ruinas. Recordaban todo el esplendor de las ciudades que un día habían llegado a ser las más hermosas de todas las ciudades del mundo. Recordaban la hermosura de sus edificaciones y del mismo imponente Templo que Salomón había construido para la adoración del único Dios verdadero. Pero todo eso había quedado atrás, ya que solo había quedado polvo y cenizas de las majestuosas ciudades de Israel y Judá. Tras años de cautividad, a muchos judíos les parecía que el templo permanecería como un montón de escombros y que no se iba a reedificar. Ante la desazón del remanente judío, el Señor le dio un mensaje profético al profeta Ezequiel para que la transmitiera a todos sus compatriotas.

Esta nueva profecía fue dada en el vigesimoquinto año de la cautividad de Israel y el decimocuarto año de la caída de la ciudad santa. El Señor en una visión, transportó al profeta a la montaña más alta de Israel, de donde pudo ver la ciudad santa reconstruida. A medida que avanzaba a la ciudad, Ezequiel pudo ver a un hombre de pie junto a la puerta de entrada, y que su rostro brillaba como el bronce. Además, vio que en sus manos tenía una cuerda de medir hecha de lino y una vara para medir. El brillo del rostro del hombre, puede ser una indicación de la fuerza del ser celestial que guiaba a Ezequiel por la ciudad y el templo. La cuerda de medir hecha de lino, con frecuencia se usaba para medir grandes distancias, y la vara para medir distancias más cortas.

Al estar frente del hombre, escuchó una voz que le decía: “Hijo de hombre, observa y escucha. Presta mucha atención a todo lo que te voy a mostrar. Te he traído aquí para enseñarte muchas cosas. Después regresarás y le contarás al pueblo de Israel todo lo que has visto.” La orden que recibió Ezequiel de transmitir todo lo que vería, era para que sus compatriotas tengan la certeza de que Dios no los iba a abandonar por siempre en el exilio, y que las promesas de reconstrucción de la ciudad y del templo, estaban pronto a hacerse una realidad.

Queridos hermanos. Dios nunca deja sus promesas sin cumplir, y esta nueva visión que le dio al profeta, era una muestra de que sus promesas de reedificar la ciudad santa y el templo estaban en pie, y próximas a hacerse una realidad. Podrán pasar muchos años de que no obtengamos la respuesta de Dios a nuestras oraciones, pero esta demora no significa que Dios lo ha dejado en el olvido, sino que espera el tiempo preciso para dar esa respuesta. Hermanos. Con esta nueva profecía, Dios deseaba que su pueblo se mantenga confiado de que las promesas que Él hizo por medio de los profetas antes de la destrucción del reino del norte y el reino del sur seguían en pie, y que pronto lo iba a cumplir. Si todavía no vemos la respuesta a nuestras oraciones, no debemos perder la fe, debemos mantener nuestra confianza en Dios, porque Él, siempre permanece fiel a todas sus promesas.

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