Jesus Is Life

UN PODER ASOMBROSO

UN PODER ASOMBROSO.

EZEQUIEL 37:1 El SEÑOR puso su mano sobre mí y fui llevado por el Espíritu del SEÑOR hasta un valle que estaba lleno de huesos. 11 Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos dicen: “Nos hemos vuelto huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza. Nuestra nación está acabada”. 12 Por lo tanto, profetiza y diles: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Oh pueblo mío, abriré las tumbas del destierro y haré que te levantes. Luego te regresaré a la tierra de Israel. 13 Cuando eso suceda, pueblo mío, sabrás que yo soy el SEÑOR. 14 Pondré mi Espíritu en ti, volverás a vivir y regresarás a tu propia tierra. Entonces sabrás que yo, el SEÑOR, he hablado y que he cumplido mi palabra… NTV.

Cuando una persona a lo largo de su vida ha sido golpeada una y otra vez por diversas adversidades, pierde toda esperanza de que sus próximos años de vida serán mucho mejores y que las adversidades serán cosas del pasado. Sin esperanza, las personas se sienten afligidas, sin fuerzas y sin deseos de seguir luchando por sus vidas. Este sentimiento, experimentaron los israelitas al encontrarse en la cautividad en las tierras del imperio babilonio, y otros territorios a los cuales Dios los había enviado como castigo por sus constantes rebeliones. Al encontrarse lejos de su patria natal, ellos habían perdido la esperanza de que su situación de cautivos pudiese cambiar. Sin esperanza, pensaron que morirían en esas tierras ajenas, sin poder regresar a su nación amada.

Tras el juicio de Dios sobre los reinos de Israel y Judá, los sobrevivientes a esta destrucción habían sido llevados a las tierras del imperio babilonio, y otros que habían logrado escapar de esa masacre, se encontraban muy lejos de sus territorios. Al estar muchos años fuera de sus tierras, los israelitas andaban por las calles de las ciudades del imperio babilonio, tristes, afligidos, y con un profundo pesar en sus corazones, ellos extrañaban su nación, pues su nación, su tierra natal, era todo para ellos. Ellos sin una nacionalidad que los identificase de los otros pueblos que también se encontraban cautivos junto a ellos, andaban como cadáveres y sin esperanza pese a que tenían vida. Israel andaba como muerto en vida, ya que veía como imposible de que su nación vuelva a resurgir del polvo como había quedado tras la invasión del imperio babilonio.

Al ver a su pueblo sin alguna esperanza de resurgimiento de su nación, Dios llevó al profeta Ezequiel a un valle donde se encontraban huesos de cadáveres secos, y le dio una profecía de esperanza para su pueblo. pero antes de darle esas palabras proféticas, Dios con su asombroso poder, dio vida a los cadáveres, para mostrarle al profeta que como tenía poder para dar vida a los muertos, también tenía el poder para dar vida al pueblo israelita que se sentía muerto y sin esperanza. Dios le dijo al profeta que llevara las siguientes palabras de esperanza a sus compatriotas: El Señor les dijo: Que abriría las tumbas del destierro y haría que se levantasen para que regresen a la tierra que les había entregado a sus padres como posesión perpetua. Y una vez que se encuentren en su tierra natal, pondría su Espíritu en ellos, cumpliendo así la promesa que les había hecho por medio de los profetas, y le reconozcan que Él es el Señor soberano de todo el mundo.

Queridos hermanos. Al encontrarnos en constantes aflicciones, perdemos toda esperanza de que la situación pronto mejorará, y el deseo de seguir viviendo va desvaneciendo. Sin esperanza alguna, empezamos a andar como cadáveres, tal como anduvo el pueblo hebreo al encontrarse por mucho tiempo cautivo en tierras del imperio babilonio. Pese a que las aflicciones lleguen una tras otra a nuestra vida, no debemos perder la esperanza de que todo puede cambiar, no debemos perder la esperanza de que Dios pronto va a actuar en nuestro favor y nos va a liberar de todas las aflicciones que nos atormentan, dándonos una nueva vida de paz y armonía. Porque las palabras de esperanza que Dios dio al pueblo hebreo que se sentía muerto, son también para nosotros que atravesamos por diversas aflicciones en este mundo. Dios como pudo dar vida a unos cadáveres ya secos, también puede quitar nuestras aflicciones, pero todo esto a su debido tiempo. Hermanos. nunca dejemos de confiar en el poder de nuestro Señor para transformar nuestras situaciones adversas en situaciones favorables. Nuestro Dios es supremamente poderoso y no hay nada que le sea imposible, el puede restaurar nuestras vidas de tristeza en vidas de regocijo, paz y alegría.

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