Jesus Is Life

TRABAJE POR SUS ANHELOS

TRABAJE POR SUS ANHELOS.

EZEQUIEL 26:1 … recibí este mensaje del SEÑOR: 2 Hijo de hombre, Tiro se alegró por la caída de Jerusalén diciendo: “¡Ajá! La que era la puerta de entrada a las prósperas rutas comerciales del oriente ha sido destruida y ¡ahora es mi turno! ¡Dado que ella quedó desolada, yo me enriqueceré!”. 3 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano: oh Tiro, yo soy tu enemigo y haré que muchas naciones se levanten contra ti como las olas del mar que rompen contra tu costa. 7 … del norte haré que se levante el rey Nabucodonosor de Babilonia contra Tiro… 12 Saquearán tus riquezas y mercancías, y demolerán tus murallas. Destruirán tus preciosas casas y arrojarán al mar las piedras, los maderos y hasta el polvo de la ciudad. NTV.

En este mundo la competencia por el poder crece cada día más. Los competidores esperan pacientes a que el que está en el poder o en la cima, caiga para surgir y tomar la posta. Esta competencia es muy visible en el ámbito político, financiero, económico, empresarial, deportivo, artístico, etc. Esta competencia no solo ocurre en el mundo secular, sino también en el mundo cristiano, ya que las ganas de estar en el poder o en la cima, no se desvanece completamente cuando la persona acepta a Cristo Jesús en su vida. El deseo de estar en el poder o la cima, en si no es algo malo, se vuelve malo cuando se desea que a la persona que está en el poder o la cima, le caiga una desgracia o le vaya mal para así tomar el poder. Cuando existe ese deseo de maldad en el corazón del hombre, se vuelve culpable ante los ojos del Señor, y merecedor de Su terrible ira.

En el pasado, el pueblo de Israel había tenido múltiples batallas con los diferentes pueblos y reinos de la región. En la mayoría de batallas, había salido victorioso con la ayuda del eterno Creador. Por esas victorias, el ejército israelí era temido por los diferentes ejércitos de la región. Los pueblos vecinos veían con gran envidia la prosperidad y el poder que tenía el reino hebreo. Con esta envidia implantada en sus corazones, estos pueblos esperaban con ansias que en algún momento, Israel tropezara y cayera de su trono de privilegio, para ellos levantarse y ocupar el trono que Israel había mantenido por mucho tiempo. El día de la caída de Israel por fin había llegado, con esta caída, muchos vecinos de Israel se alegraron y se regocijaron en gran manera, entre estos pueblos estaba el reino de Tiro.

Con la caída de Israel, Tiro se alegró y vio la oportunidad de surgir como la nueva potencia de la región y así ocupar el puesto de Israel. Dios no vio con agrado los deseos de Tiro, y por eso, Dios a través del profeta Ezequiel profetizó la pronta destrucción de la nación de Tiro. Por burlarse y alegrarse de la caída de la nación de Israel, Dios le prometió a Tiro que se volvería en su enemigo y haría que multitud de naciones se levanten contra él como las olas del mar que rompen contra su costa. Del norte haría que se levante Nabucodonosor, el rey del imperio Babilonio, el cual con su ejército saquearía todas las riquezas y mercancías de la nación. Además, Dios permitiría que el ejército caldeo derrumbe completamente las murallas que protegían al reino de las invasiones de las naciones enemigas. Que destruyan completamente la ciudad y arrojarán los restos de ella, como los cimientos, las piedras, los maderos y hasta el polvo de la ciudad, a las profundidades del mar. De esta manera, Dios castigaría la ambición de Tiro.

Queridos hermanos. Ante la desgracia de nuestros superiores, con regularidad vemos la oportunidad para surgir, vemos la oportunidad para ocupar los cargos que poseían. Tiro quiso aprovecharse de la destrucción de Israel para surgir como la nueva nación poderosa. Su ambición era buena, pero su actitud no era la correcta, ya que se alegró y se burló de la desgracia de Israel. Por esta actitud incorrecta, Dios no le permitió que surja como la nueva potencia de la región, más bien la enterró en las profundidades y así no vuelva a levantarse. Dios escudriña la actitud de las personas, si la actitud de surgir es inadecuada, no le permitirá que surja, más bien lo dejará estancado en el lugar que se encuentra, o lo descenderá a un lugar más inferior a la que se encontraba. Hermanos. No esperemos la caída de nuestros superiores para surgir en nuestros puestos de trabajo, o en el liderazgo, si tenemos los anhelos de surgir, y ocupar buenos puestos, tenemos que dedicarnos en trabajar, dedicarnos en hacer lo mejor donde estemos. A la larga eso rendirá frutos, con los cuales nos sentiremos más orgullosos antes que ocupar un cargo por la desgracia de otros. Dios ve con agrado cuando nos esforzamos por lograr lo que queremos, sin desear el mal de otros para surgir.

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