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NO SE ALEGRE ANTE LA DESGRACIA DE OTROS

NO SE ALEGRE ANTE LA DESGRACIA DE OTROS.

EZEQUIEL 25:1 Luego recibí este mensaje del SEÑOR: 3 Comunica este mensaje a los amonitas de parte del SEÑOR Soberano: “¡Escuchen la palabra del SEÑOR Soberano! Ustedes se alegraron cuando mi templo fue contaminado, se burlaron de Israel y de su desolación y se rieron de Judá cuando la llevaron al destierro. 6 … ustedes aplaudieron, bailaron y gritaron de alegría por la destrucción de mi pueblo, 7 yo alzaré mi puño de juicio contra ustedes. Los entregaré como botín a muchas naciones. Los eliminaré y dejarán de ser nación, los destruiré por completo. Así sabrán que yo soy el SEÑOR. NTV.

Cuando una persona esta enemistada con otra, se alegra cuando a su enemigo le sobrevienen desgracias tras desgracias. Si el rencor y el odio hacia su enemigo es demasiado grande, es capaz de hacer una fiesta y celebrar a lo grande junto a sus amigos por la caída de su acérrimo rival. Al igual que una persona se alegra por la caída de su rival, los amonitas se alegraron cuando el reino de Israel y Judá cayeron en completa desgracia a manos del ejército del imperio babilonio, sin pensar que esta alegría y regocijo no les iba a durar tanto, ya que ellos también iban a ser destruidos al igual o mucho peor que los reinos hebreos.

En una nueva revelación hecha al profeta Ezequiel, el Señor estaba a punto de dar a conocer que Él no solo era el Dios de los reinos de Israel y Judá, sino que Él era el Dios de todos los reinos del mundo. Que por eso iba a juzgar a todos los reinos por los pecados que ellos habían cometido, con la misma justicia y rigor que usó en el caso de Israel y de Judá. Este juicio iba a llevarse a cabo pese a que estos reinos no lo habían reconocido como Su único Dios verdadero, ni habían llevado a cabo los buenos propósitos que Él tenía para ellos. Al igual que en el pasado, en la actualidad, muchas personas no reconocen a Yahvé como su Dios, pese a que no lo reconozcan, no podrán aludir el juicio que está decretado contra la maldad y el pecado en el fin de los tiempos. Todos los que no hayan mostrado arrepentimiento de sus pecados, en el final de los tiempos serán juzgados con severidad por Yahvé, porque Él es el único Dios verdadero y nadie escapará de su juicio.

En su justicia, Dios decretó su juicio sobre los amorreos debido a que los habitantes de este reino se alegraron cuando el Templo de Jerusalén fue destruido por el imperio babilonio, se burlaron de Israel y de su desolación, se rieron de Judá cuando fueron llevados al destierro, incluso aplaudieron, bailaron y gritaron de alegría por la destrucción de la nación que Dios había elegido como su posesión más valiosa. Estos y muchas otras fueron las causantes por las cuales Dios había dictado su sentencia contra este reino, ya que en su justicia no iba a permitir que esta nación quedara impune por sus tantos pecados.

Como parte de su sentencia contra Amón, Dios permitiría que los nómadas de los desiertos orientales los invadan y establezcan sus campamentos en medio de ellos, que devoren los frutos de sus cosechas y se tomen la leche de sus animales. Que conviertan la capital del reino, Rabba, en pastizal de camellos. Dios con su terrible juicio contra Amón iba a permitir que este pueblo nómada arrase con toda la reserva de la nación y los deje en la más completa ruina, pero todo esto sería solo un preludio para un juicio más grande que recaería sobre la nación, la cual iba a ser ejecutada por el imperio babilonio, el mismo imperio que había destruido a Israel y Judá unos años antes, del cual se habían alegrado. Con este juicio, Amón no volvería a reconstruirse como nación, cumpliéndose así con la profecía anticipada por Dios.

Queridos hermanos. Dios en su justicia no permite a nadie que se burle o se alegre de las desgracias de su prójimo, aunque haya tenido una rencilla con él, o esté enemistado. Amón se burló y se alegró ante la desgracia de Israel y Judá, pero Dios en su justicia le envió una desgracia mucho mayor a la que había recaído sobre los reinos hebreos. Dios había juzgado por sus pecados a Israel y Judá, y lo mismo hizo con Amón, pues él también había recaído en pecados más graves que la de los reinos hebreos, por eso su castigo fue mucho peor. Hermanos. Los castigos o disciplinas que Dios envía sobre las personas, son debido a sus pecados y si nosotros nos burlamos de ellos, Dios nos puede enviar el mismo castigo o algo más severo, porque nosotros no estamos totalmente libres de cometer pecados. En vez de alegrarnos de las desgracias de nuestro prójimo, debemos tratar de ayudarlos, incentivándoles a que reconozcan su pecado y pidan perdón a Dios, pero siempre y cuando la situación que atraviesan es debido a un pecado no confesado, y si es debido a una prueba, tratar de animarlos para que mantengan su confianza en Dios.

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