Jesus Is Life

LA ESPADA VENGADORA

LA ESPADA VENGADORA.

EZEQUIEL 21:1 Luego recibí este mensaje del SEÑOR: 2 Hijo de hombre, ponte de cara a Jerusalén y profetiza contra Israel y sus santuarios. 3 Dile: “Esto dice el SEÑOR: ‘Oh Israel, yo soy tu enemigo y voy a desenvainar mi espada para destruir a tu gente, a justos y a perversos por igual. 4 Así es, ¡eliminaré tanto a los justos como a los perversos! Sacaré mi espada contra todos los que estén en la tierra, desde el sur hasta el norte. 5 El mundo entero sabrá que yo soy el SEÑOR. Tengo la espada en la mano, y no la devolveré a su vaina hasta que haya terminado su trabajo. NTV.

Al estar al frente de un delincuente, comúnmente las personas sienten un profundo miedo y más aún si el delincuente se encuentra armado. En ese espacio de tiempo, posiblemente todo se paraliza alrededor, pero la mente de las personas no se paraliza, ya qué por su mente pasan un sinfín de pensamientos, unos pensamientos buscando las posibles formas de escaparse de esa situación incómoda, y otros pensamientos negativos, con ideas de que el día de su muerte les ha llegado. Cuando los pensamientos son negativos, las personas solo esperan paralizadas a que el delincuente utilice su arma contra él. Estar en una situación de que el delincuente utilice su arma, no es para nada agradable, posiblemente sea la situación más desesperante que una persona pueda experimentar, y esta clase de sentimiento posiblemente experimentaron los habitantes del pueblo hebreo, cuando el profeta Ezequiel profetizó el Juicio del eterno Creador contra su nación.

Ante la constante rebeldía del pueblo hebreo, Dios había tomado la decisión de dictar una terrible y devastadora sentencia contra la nación. En ese juicio divino, el eterno Creador dictó la sentencia de muerte para todos los habitantes del pueblo, y no solo eso, sino que también dicto la sentencia de destrucción de la nación a la cual había cuidado y bendecido por muchos años. El día de la ejecución de esta sentencia estaba cerca, y esta terrible noticia la dio a conocer al profeta Ezequiel, para que él sea quien las transmita a sus compatriotas. Por medio de esta profecía, el Señor quería que su pueblo rebelde, comprendiera que la desobediencia a las leyes y los mandamientos dados por Él, traen severas consecuencias. En el pasado, Dios ya había advertido a su pueblo que si no abandonaban la vida de pecado, Él derramaría un terrible castigo, pero el pueblo no escuchó esas advertencias, y siguió en su vida de pecado. En la actualidad, las personas saben que Dios castiga la maldad y el pecado, conocen también los terribles juicios derramados sobre la nación hebrea y sobre muchas otras naciones de los pueblos y naciones del Antiguo Testamento, pero pese a ese conocimiento, las personas no tienen temor de recibir el juicio de Dios, por eso no se apartan de la maldad y el pecado.

El Señor le dijo al profeta que dijera a Su pueblo: Que Él se había convertido en su enemigo, y que estaba a punto de desenvainar Su espada para destruir a todos los habitantes de Israel. Que con Su espada, daría muerte a todos los que estén en Israel sin ninguna clase de misericordia, y que no guardaría Su espada hasta que culmine su juicio sobre la maldad y la perversidad de todo Israel. Dios con este terrible juicio sobre la nación hebrea, quería dar a conocer a todo el mundo que Él es el Señor y Soberano del mundo. Pese a que muchos no quieran reconocer, Dios es Rey y Soberano de todo el mundo, y por eso ejecutará su sentencia contra todas las personas que no muestren arrepentimiento de sus pecados. Este juicio será terrible y terminará con la destrucción de millones de personas alrededor de todo el mundo.

Queridos hermanos. Todo aquel que practique el pecado se vuelve enemigo de Dios, porque Dios es un Dios santo y no puede convivir con el pecado. Por eso todo aquel que practique el pecado no podrá entrar al reino de los cielos, más bien serán sentenciados a una eternidad de sufrimiento en el lago de fuego. Dios ya tiene el día adecuado para ejecutar su juicio sobre la maldad y el pecado de los hombres. En ese día, Dios desenvainará su espada y dará muerte a todos los que rehusaron arrepentirse de sus pecados, y aceptar el sacrificio de su amado Hijo. En ese día, Dios no tendrá misericordia de nadie. Amigo. Si usted no quiere sentir la espada vengadora de Dios, no sea terco como el pueblo hebreo, escuche esta advertencia que el Señor le está dando. Arrepiéntase de todos sus pecados y con un corazón quebrantado confiéselos a Cristo Jesús, Él en su amor y misericordia, perdonará todos sus pecados y lo liberará de su espada vengadora. El Señor lo recibirá en sus brazos, y le dará una nueva vida para que viva eternamente junto a Él en su reino.

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