Jesus Is Life

CANTO FÚNEBRE

CANTO FÚNEBRE.

EZEQUIEL 19:10 Tu madre era como una vid plantada junto a la orilla del agua. Su follaje era verde y frondoso por la abundancia de agua. 11 Sus ramas se fortalecieron lo suficiente para ser el cetro de un rey. Llegó a crecer muy alta, muy por encima de las demás vides. Se destacó por su altura y sus abundantes ramas frondosas. 12 Pero la vid fue arrancada de raíz con furia y arrojada al suelo. El viento del desierto le secó los frutos y le desgajó las ramas fuertes; así que se marchitó y fue consumida por el fuego. 13 Ahora la vid está trasplantada en el desierto, donde el suelo es duro y reseco. 14 De sus ramas surgió fuego que devoró sus frutos. Las ramas que le quedan no son tan fuertes para ser el cetro de un rey”. Este es un canto fúnebre y se entonará en un funeral. NTV.

Cuando las plantas son cuidadas y regadas con agua adecuadamente, crecen fuertes y resistentes a los fuertes soplidos de los vientos, sus hojas verdes y profundas la embellecen y dan frutos a su debido tiempo, pero si las mismas plantas no son cuidadas ni regadas con el agua que necesita, se marchitan rápidamente y mueren sin dar frutos. Algo similar como con las plantas ocurren con los seres humanos. Dios el creador de todo el universo, cuida a los seres humanos desde que son concebidos hasta que mueren. Bajo el cuidado de Dios, el hombre tiene todo lo que necesita para llevar una vida tranquila en este mundo, pero si el hombre no estuviera bajo el cuidado de Dios, su vida sería un caos y posiblemente ni siquiera llegaría a ver la luz de este mundo. Pero la mayoría de los hombres viven sin darse cuenta que están bajo el cuidado de Dios, por eso llevan una vida contraria a la voluntad de Dios, quebrantando cada uno de sus normas de convivencia dados a la humanidad en un principio.

Desde el momento que el Creador eligió a la nación hebrea para que sea su nación santa, la bendijo, tanto que llegó a ser la nación más próspera de todas las naciones del mundo antiguo. Dios cuidó de Israel con todo el esmero que se cuida a una vid, por eso a pesar de ser una nación pequeña, a causa del cuidado y las bendiciones de Dios, se convirtió en una nación fuerte y temida por las otras naciones. La prosperidad de la nación hebrea fue mas visible en las épocas del rey David y de su hijo Salomón. Tras el deceso de estos monarcas, la nación se dividió en dos reinos, pero siguieron bajo el cuidado y la protección de Dios, por eso estos dos reinos seguían resaltando cuando se les comparaba con el poder, la riqueza y la seguridad de otras naciones de similar tamaño.

Dios cuidó con tanto esmero de su nación amada, pero pese a todo el cuidado y las bendiciones, la nación estaba marchita y sin frutos, porque no supieron caminar arraigados de las manos del Señor, sino que se habían soltado para vivir bajo los deseos perversos de sus corazones, por eso pronto la nación iba a ser consumida en su totalidad por el fuego. Sus líderes y los mejores ciudadanos, ya habían sido arrancados del árbol y trasplantados a un área del mundo mucho menos productiva, donde el agua escaseaba y los rayos del sol eran muy intensos que secaban rápidamente a cualquier planta que brotaba en esos parajes.

Cuando el juicio del eterno Creador finalmente se desató, la nación se convirtió en una sombra de lo que antes había sido. La prosperidad y la riqueza que había obtenido durante el gobierno de Salomón había desaparecido, Israel ya no era tan temible, más bien se había convertido en la burla de todas las naciones que en algún momento de la historia, la habían respetado. Israel que un día había llegado a ser la nación mas poderosa y temible del mundo, terminó siendo un recuerdo y un cántico fúnebre para recordarles que se arrepintieran de sus pecados, los cuales fueron los causantes de que la ira del Señor cayera sobre ellos.

Queridos hermanos. Cuando todo marcha bien en la vida del hombre, por nada se detiene a pensar que la vida que lleva es gracias al cuidado y la protección de Dios, por eso vive al margen de su voluntad. Pero en el momento que Dios decida retirar todas sus bendiciones, en ese momento la tranquilidad del hombre desaparecerá, pues todo lo que tiene se esfumará, se quedará con las manos vacías y en la completa ruina tal como la nación hebrea. Para no tener que pasar por esta realidad, el hombre debe estar bien arraigado de las manos del Señor, viviendo bajo su gobierno y autoridad, obedeciendo sus enseñanzas y siempre dándole honra gloria y loor por las bendiciones recibidas. Hermanos. Tanto la grandeza, como el poder de los humanos y de las naciones, están sujetos al cambio, la decadencia y la destrucción, solo el reino de nuestro amado Señor permanece para siempre, por eso debemos vivir bajo las enseñanzas de ese reino y no marchitarnos, y así no seremos desterrados ni destruidos por el fuego en el final de los tiempos.

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