Jesus Is Life

LLAMAS QUE PERDURAN

LLAMAS QUE PERDURAN.

EZEQUIEL 15:1 Luego recibí este mensaje del SEÑOR: 2 Hijo de hombre, ¿cómo se compara una vid con un árbol? ¿Es la madera de una vid tan útil como la de un árbol? 3 ¿Sirve su madera para hacer objetos, como ganchos para colgar ollas y sartenes? 4 No, sólo sirve para leña y aun como leña se consume demasiado rápido. 5 ¡Las vides son inútiles antes y después de arrojarlas al fuego! 6 Esto dice el SEÑOR Soberano: los habitantes de Jerusalén son como vides que crecen entre los árboles del bosque. Dado que son inútiles, los arrojé al fuego para que se quemen. NTV.

Cuando era niño, con mi familia vivíamos en el campo a una distancia considerable de la ciudad. En este lugar había muchos espacios verdes para pastar el ganado, pero a pesar de que había amplios espacios verdes cerca de casa, con mis amigos acostumbrábamos ir a pastar el ganado de nuestros padres lejos de nuestras casas, a lugares donde nosotros podríamos divertirnos sin preocuparnos de que nuestros ganados entrasen a los sembríos de los vecinos. Cierto día muy temprano en la mañana salimos con nuestros amigos a un lugar más apartado que de costumbre. Cuando llegamos al lugar, el sol brillaba con tanta intensidad que nos permitía disfrutar del día y divertirnos, pero pasado el mediodía, el clima empezó a cambiar drásticamente, todo el cielo empezó a cubrirse de una densa capa de nubes grises, y el frio se hizo presente. Para no morirnos de frío buscamos la forma de hacer una fogata para poder mantenernos calientes, pero no encontramos leños cerca del lugar, sino solo paja. Para aplacar el frío del momento, nos tocó prender la fogata con la paja, pero su llama no perduraba, se consumía rápidamente. Con esto comprendimos que la paja no servía para mantener viva la fogata por mucho tiempo. Al igual que la paja, las ramas de la vid no sirven como leños para mantener una llama encendida por mucho tiempo, y menos aún para fabricar objetos o artesanías para decorar una casa.

Por medio de Moisés, Dios dio al pueblo hebreo sus leyes, mandamientos y estatutos para que vivieran conforme a ellas. Al inicio el pueblo entusiasmado se comprometió a cumplirlas a cabalidad, pero con el paso de los días, el pueblo rápidamente dejó a un lado las leyes, mandamientos y estatutos del Creador. Ellos empezaron a vivir sus vidas en conformidad a los deseos de la carne, apartándose por completo de la voluntad de Dios. Con esta rebeldía, el corazón del pueblo hebreo no estaba predispuesto para mantener con firmeza las leyes y los mandamientos del Creador. El corazón de Israel era como las ramas de la vid, razón por la cual su fuego por obedecer la voluntad del Señor se consumía rápidamente.

El profeta Ezequiel recibió otra profecía de parte del Señor. En esta nueva profecía, Dios comparó al pueblo judío con las ramas de la vid. Con esta comparación, Dios quería darle a entender al profeta, que el pueblo judío no servía para cumplir sus propósitos y que por eso los iba a desechar completamente de su presencia, tal como se desecha a las ramas de la vid porque no sirven para fabricar objetos o adornos de madera. En el pasado, Dios al elegir al pueblo hebreo como su nación, tenía un propósito grande y maravilloso para ellos, pero ellos se hicieron inútiles para cumplir esos propósitos Divinos, debido a que no pudieron retener con firmeza las leyes, mandamientos y estatutos en sus corazones, más bien, se apartaron de ellos y se rebelaron completamente contra su Creador. Una persona que no camina conforme a la voluntad de Dios, no es útil para cumplir los propósitos divinos, sino solo para ser desechado a la condenación eterna.

Queridos hermanos. Si no estamos llevando una vida conforme a la voluntad de Dios, no seremos útiles para cumplir los propósitos que Dios tiene para nuestras vidas, sino solamente para ser desechados de su presencia tal como ocurrió con el pueblo hebreo en el pasado. Si Dios nos desecha de su presencia, estaremos condenados a sufrir eternamente en el lago de fuego. Hermanos. Tengamos presente que cada uno de nosotros fuimos elegidos para cumplir los propósitos de Dios, pero para cumplir esos propósitos, debemos mantenernos firmes en la palabra de Dios, obedeciendo y poniendo en práctica cada una de sus enseñanzas. Nuestra entrega al Señor no debe ser como la llama de la paja o de las ramas de vid que se consumen con total rapidez, más bien debe ser como la llama de una buena madera que permanece encendida por mucho tiempo, inclusive nuestra llama debe permanecer encendida hasta el regreso de nuestro Señor.

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