Jesus Is Life

PAZ BAJO EL REGAZO DE DIOS

PAZ BAJO EL REGAZO DE DIOS.

EZEQUIEL 7:7 Oh pueblo de Israel, ya amanece el día de tu destrucción… 9 Miraré para otro lado y no te tendré compasión. 25 El terror y el temblor se apoderarán de mi pueblo. Buscarán paz, pero no la encontrarán. 26 Habrá calamidad tras calamidad… En vano buscarán una visión de los profetas. No recibirán enseñanza de los sacerdotes ni consejo de los líderes. 27 El rey y el príncipe quedarán indefensos, sollozando de desesperación, y las manos de la gente temblarán de miedo. Los haré pasar por la misma maldad que ellos causaron a otros y recibirán el castigo que tanto merecen. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR!. NTV.

Todo niño cuando sus padres están cerca de ellos, se sienten seguros y protegidos, pues saben que si aparece alguien que quiera lastimarlos, ellos harán todo lo posible para defenderlos y liberarlos de cualquier peligro. No solo los niños se sienten seguros cuando sus padres están cerca, sino también las personas adultas. Los regazos de un padre amoroso siempre dan paz, tranquilidad y una seguridad extra a todo hombre. De una protección similar a la de un padre terrenal, la disfrutó el pueblo hebreo en los regazos amorosos del eterno Creador. Desde el momento que Dios adoptó a Israel como su pueblo, nunca apartó su mirada de ellos, siempre estaba pendiente de que tuvieran todo lo necesario, y si alguien acechaba para lastimarlo, Él con todo su poder iba contra ellos hasta destruirlos por completo, para que su pueblo pueda seguir disfrutando de la paz y tranquilidad. Dios como un amoroso padre, veló noche y día por su pueblo, pero pese al inmenso amor de su Creador, el pueblo se rebeló contra Él, y desechó como si nada sus mandamientos. El pueblo hebreo prefirió seguir las prácticas de los pueblos paganos, ocasionando de esta manera un profundo dolor en el corazón de su Padre Celestial.

Pese a todas las rebeliones de Israel, Dios no les abandonó, permaneció cerca de ellos para seguir cuidando de su amado pueblo. Les envió constantemente advertencias por medio de sus profetas para que cambiaran de actitud y volvieran a los caminos de la verdad y la justicia. Pero el pueblo neciamente rechazó también esas advertencias colmando así aún más la paciencia de Dios. Ante la necedad de Israel de cambiar de actitud, Dios decretó su juicio contra su pueblo. Cuando los profetas profetizaron este juicio, Israel no les creyó y pensó que ese juicio jamás llegaría y persistió en su vida de pecado. Para los profetas y los justos de Israel, parecía muy lejano el día del juicio divino sobre la nación, pero ese día llegó sin que nadie lo esperara, y el profeta Ezequiel fue el encargado de anunciar la llegada de este juicio a sus compatriotas que vivían en el reino de Judá.

En esta mañana de juicio, la mirada fija que Dios había mantenido sobre su pueblo por muchos años, la quitaría y miraría para otro lado, permitiendo que el imperio invasor cause todos los estragos sobre su pueblo amado. Dios ya no tendría compasión por el dolor y el sufrimiento de su pueblo, no iría a su rescate como lo había hecho en ocasiones pasadas. Aunque ellos clamasen o buscaran a alguien que les aconseje para salir victoriosos de esa tragedia, no la encontrarían, seguirían en sus sufrimientos hasta que su enemigo se saciara de ocasionar todo el daño posible a la ciudad. Israel sentiría en carne propia todo el sufrimiento y el dolor que ocasionó a los inocentes de su reino. Dios apartaría su mirada de Israel hasta que lo reconozca como su Señor y Dios. Bajo la mirada atenta de Dios, el hombre puede disfrutar de seguridad, protección, cuidado, paz, alegría y todas las demás bendiciones que proceden de Sus manos amorosas. Pero si Dios aparta su mirada del hombre, solo encontrará: Hambre, llanto, dolor, sufrimiento, enfermedades, caos, destrucción y muerte.

Queridos hermanos. Nuestro amoroso Padre Celestial, tiene su mirada fija sobre cada uno de nosotros en todo momento de nuestras vidas, por eso podemos disfrutar de todas sus bendiciones, pero si un día apartara su mirada de nosotros, aunque sea por un instante, el caos y la destrucción llegarían a nuestras vidas. Dios no quiere apartar su mirada de la vida de sus hijos, pero nosotros somos los que hacemos todo lo posible para que lo haga, tal como lo hizo el pueblo hebreo en el pasado. Nosotros con nuestra desobediencia a las Sagradas Escrituras, colmamos la paciencia de nuestro amoroso Padre Celestial. Amigos. No seamos necios a las constantes advertencias que Dios nos hace, escuchemos sus advertencias, cambiemos nuestra rebeldía por obediencia a Su bendita palabra, ya que si no lo hacemos, en el día de su terrible ira, apartará su mirada de nuestras vidas y permitirá que vayamos a la condenación eterna en el lago de fuego, preparado para satanás y todos los que reúsan arrepentirse de sus pecados.

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