Jesus Is Life

EL SEÑOR PUEDE RESTAURAR AL PECADOR

EL SEÑOR PUEDE RESTAURAR AL PECADOR.

LAMENTACIONES 5:15 La alegría abandonó nuestro corazón; nuestras danzas se convirtieron en luto. 16 Cayeron las guirnaldas de nuestra cabeza. Lloren por nosotros porque hemos pecado. 17 Tenemos el corazón angustiado y cansado, y nuestros ojos se nublan por las lágrimas, 18 porque Jerusalén está vacía y desolada; es un lugar donde merodean los chacales. 21 ¡Restáuranos, oh SEÑOR, y haz que regresemos a ti! ¡Devuélvenos la alegría que teníamos antes! NTV.

Antes de que se ejecutara el juicio de Dios sobre la nación judía, el pueblo vivía en completa algarabía, practicando todos los deseos que albergaban en sus corazones y dando deleite a los deseos de su naturaleza carnal. En los días alegres, los judíos festejaban danzando en honor a los dioses de los caldeos, pero todo ese fulgor y algarabía terminó cuando definitivamente colmaron la paciencia de Dios, y finalmente, el juicio prometido llegó sobre la nación. Con su justo juicio, Dios quitó toda la alegría a la nación y lo reemplazó por llanto, dolor y angustia. Con el juicio divino, la danza de los jóvenes judíos se convirtió en luto por la destrucción de la ciudad, y la muerte de muchos de sus compatriotas. Vivir satisfaciendo a los deseos de la carne, da alegrías momentáneas, pero luego causa terribles dolores por sus consecuencias, y muchas veces, el dolor no va a ser pasajero, sino un dolor eterno en el lago de fuego.

El pueblo judío disfrutó de sus pecados, pero luego lloró amargamente por las consecuencias que estas le trajeron. Pues su rebeldía y desobediencia le trajo, destrucción, persecución, esclavitud, hambre, sed, dolor, enfermedades, y la muerte misma. Una vida de pecado solo trae destrucción para los que la practican, al inicio se presentara como algo que no trae consecuencias ni condenación, pero a la final, la práctica del pecado separa al hombre de la voluntad de Dios, y separarse de la voluntad de Dios, trae la ira de Dios a sus vidas y su condenación eterna. El pueblo no pensó en las terribles consecuencias que le traería el rebelarse a Dios y no escuchar sus advertencias, esto mismo sucede con muchas personas en la actualidad. Ellos no se dan cuenta de las terribles consecuencias que les traerá seguir viviendo bajo el dominio del pecado, pues si se dieran cuenta, se apartarían del pecado y buscarían el perdón de Dios para no ser condenados eternamente. Al igual que el pueblo judío, ellos siguen viviendo bajo el engaño del enemigo, ya que él les engaña diciendo que no va a ver consecuencias por satisfacer a los deseos de su carne, de esa forma les alienta para que no se aparten de sus delitos y pecados.

El pueblo judío, en vez de escuchar las advertencias de los profetas de Dios, escuchó a los profetas del enemigo, por eso no se apartaron de sus pecados y siguieron rebelándose más y más contra Dios. Pero esa rebeldía llegó a su fin, pues después del juicio del Señor sobre Jerusalén, la ciudad quedó en completa ruina. Las murallas que protegían a la ciudad fueron derrumbadas, el templo fue saqueado y derrumbado, la ciudad fue incendiada. La ciudad que en un día fue el orgullo de la nación hebrea, quedó irreconocible, solo quedó polvo y cenizas donde solo los chacales la merodeaban. Pese a su profundo amor por su pueblo, Dios consumió por completo a Jerusalén, por sus pecados. De la misma forma que Dios consumió la santa ciudad, puede consumir con total facilidad la vida del hombre, si no se aparta del pecado y vuelve a los caminos de la verdad y la justicia, trazados por el Señor para el hombre.

Queridos hermanos. El reino de Judá, debido a su desobediencia y rebeldía, fue devastada completamente por el eterno Creador. El pueblo lloró amargamente su tragedia, pero en su dolor, reconoció su culpabilidad y con un corazón quebrantado, pidió al Señor que lo restaurara y le hiciese regresar a Sus caminos, con la misma alegría que habían tenido antes. Amigos. A pesar de nuestro pasado pecaminoso, Dios nos puede restaurar si nos volvemos a Él de todo corazón. Pues no hay esperanza para nuestra vida excepto en nuestro Señor. Por lo tanto, nuestro dolor no debe apartarnos sino acercarnos más a Él. Porque solo en los amorosos brazos de Dios, se encuentra la verdadera alegría para nuestra vida presente y futura.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x