Jesus Is Life

PROMESAS DE CALAMIDAD

PROMESAS DE CALAMIDAD.

LAMENTACIONES 2:1 En su enojo el Señor cubrió de sombras a la bella Jerusalén. La más hermosa de las ciudades de Israel yace en el polvo, derrumbada desde las alturas del cielo. En su día de gran enojo el Señor no mostró misericordia ni siquiera con su templo. 2 … derribó las murallas protectoras de la bella Jerusalén. Las derrumbó hasta el suelo y deshonró al reino y a sus gobernantes. 3 Toda la fuerza de Israel desaparece ante su ira feroz. El Señor ha retirado su protección durante el ataque del enemigo… 17 … el SEÑOR quien hizo justo lo que se había propuesto; cumplió las promesas de calamidad que hizo hace mucho tiempo. Destruyó a Jerusalén sin misericordia… NTV.

Todos los que piensan que las advertencias registradas en las Sagradas Escrituras son nada más que falacias, están muy equivocados, porque todas las advertencias que se encuentran descritas ahí, son verdades que se cumplirán a su debido tiempo. Al igual que muchas personas de la actualidad, el pueblo hebreo pensó que las advertencias dadas por los profetas eran mentiras, que ellos habían inventado con las intenciones de causarle temor, por eso no hizo caso a esas advertencias, y siguió adelante con su vida de pecado. Pero cuando llegó el día decretado para el cumplimiento de las advertencias, el pueblo se dio cuenta de que las palabras anunciadas por los profetas habían sido ciertas. Judá se dio cuenta demasiado tarde, cuando ya no había retroceso para la ira de Dios. El pueblo tuvo que pagar caro su desobediencia y rebeldía a la voluntad de Dios.

En el día de su ira, el Señor no descansó hasta ver la destrucción total de la nación, pues ellos habían colmado la paciencia de Dios, al no seguir las instrucciones dadas por su siervo Moisés, y despreciado la llamada de atención de sus profetas. Los habitantes de Judá, con sus constantes rebeliones, buscaron su propia condenación. Ellos voluntariamente despreciaron el amor y la protección de Dios y fueron en busca de los dioses caldeos, rindiéndoles culto, ofrendas y sacrificios. Ellos pensaron que sus nuevos dioses les iban a dar la protección contra todos sus enemigos. Todas esas acciones levantaron la ira de Dios, razón por la cual, Dios levantó la protección que había mantenido sobre la nación y los dejó a merced de sus enemigos, quienes aprovecharon la oportunidad y atacaron la ciudad hasta destruirla por completo. De la ciudad que Dios había elegido como su nación, solo quedó un montón de escombros.

La destrucción de Jerusalén fue tan grande que nada quedó en pie. Dios en su enojo, no mostró misericordia y destruyó las casas, las murallas de la ciudad, e inclusive, el mismo templo donde se le rendía culto y adoración quedó hecha polvo. Las personas que escaparon de la destrucción, solo quedaron para lamentarse y recordar que la ciudad que en ese instante yacía destruida, en los tiempos pasados, había sido la ciudad más hermosa de todas las ciudades de la nación hebrea. La destrucción de la santa ciudad de Jerusalén, es una clara evidencia de que nadie puede quedarse sin recibir su castigo por rebelarse al Señor de los Ejércitos Celestiales.

Por la rebeldía de su pueblo, el eterno Creador se había propuesto disciplinarlo severamente, por eso en el día de su ira, El Señor hizo justo lo que se había propuesto; cumpliendo las promesas de calamidad que había anunciado por medio de sus profetas hace mucho tiempo. Cuando llegó el día preciso, Dios destruyó completamente a Jerusalén sin misericordia. Si alguien todavía duda de que el Señor no cumplirá sus promesas de disciplina y castigo sobre todos los que le desobedecen, heche una mirada al pasado del pueblo hebreo y podrá darse cuenta de que Dios cumple todo lo que promete.

Queridos hermanos. La destrucción de Jerusalén, es una clara evidencia de que las promesas de castigo y disciplina descritas en las Sagradas Escritura son reales y no simples falacias como piensan muchas personas inconversas. Los planes de Dios se han cumplido en el pasado, se cumplen en la actualidad y se cumplirán en el futuro. Todo lo que está escrito en la Biblia se cumplirá, así que no hay escapatoria para los que no aceptan la voluntad del Señor. Amigo. A Dios no le tembló la mano en el pasado para castigar a los que se rebelaron en contra de Él, ni le temblará la mano para castigar a los que rehúsan arrepentirse de sus pecados, a los que rehúsan aceptar el sacrificio de su Hijo amado, y a los que rehúsan cumplir los planes que Dios tiene para sus vidas. Para no ser parte de la ira de Dios, siempre será mejor alinearse a la voluntad del Supremo Creador, sabiendo que los planes de Dios siempre se cumplirán con o sin nuestra voluntad de permanecer con Él.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x