Jesus Is Life

NO HAY ESCAPATORIA

NO HAY ESCAPATORIA.

JEREMÍAS 49:2 En los días futuros dice el SEÑOR, haré sonar el grito de guerra contra la ciudad de Rabá. Se convertirá en un montón de escombros y las ciudades vecinas serán quemadas… 7 … Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales: … 10 … yo despojaré la tierra de Edom y no habrá lugar dónde esconderse… y Edom no existirá más. 23 Este es el mensaje que se dio acerca de Damasco. Esto dice el SEÑOR: «El temor se apoderó de las ciudades de Hamat y Arfad porque oyeron los anuncios de su propia destrucción… 28 … Esto dice el SEÑOR: ¡Avancen contra Cedar! ¡Destruyan a los guerreros del oriente! 35 Esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales… 37 Yo mismo iré con los enemigos de Elam para destrozarla… NTV.

Alrededor del mundo, muchas personas creen que pueden salirse con las suyas sin recibir el castigo merecido por sus acciones perversas. Esto puede ser real en la mayoría de los casos, ya que la justicia humana es frágil y corrompible. Los hombres de poder pueden pisotear las leyes que rigen la nación sin recibir consecuencias por sus acciones, y en ocasiones, la misma justicia se pone al servicio de los intereses de los fuertes y poderosos. Los hombres podrán burlarse, o servirse de la justicia de este mundo, pero no podrán hacer lo mismo con la justicia Divina. En la presencia de Dios, nadie podrá salirse con la suya, todos sin excepción recibirán lo que se merecen en conformidad a sus acciones.

Los hombres al no ver el castigo inmediato por sus acciones perversas, podrán pensar que a Dios no le importó sus acciones y que por eso no le envió el castigo merecido, pero a Dios no le pasa por alto la maldad de los hombres, el Señor lo tiene registrado todo, y en su momento oportuno y sin que nadie lo espere, desplegará toda su ira contra el malvado y perverso. Los pueblos vecinos al reino hebreo, lo habían atacado una y otra vez con las intenciones de destruirlo por completo. Pero después de haber efectuado su ataque, estos pueblos no habían recibido el castigo merecido por tratar de destruir al pueblo elegido. Dios en ese entonces, no había actuado contra estos pueblos, pues en su amor y misericordia, esperaba que estos pueblos mostraran arrepentimiento de sus acciones y lo reconocieran como el único Dios verdadero. Pero estos pueblos nunca mostraron arrepentimiento de sus acciones, más bien siguieron adelante con sus prácticas reprochables, y adorando a dioses que ellos mismos habían creado. Por la necedad de estos pueblos, Dios decidió actuar y juzgarlos por sus acciones perversas.

Justamente en este capítulo, el profeta Jeremías narra una serie de profecías de juicios por parte del eterno Creador contra las naciones que rodeaban al pueblo hebreo. Los pueblos que formarían parte de esta serie de juicios decretados por Dios fueron: los amonitas, los edomitas, moabitas, la tribu de Elam, Cedar, Hazor y la ciudad de Damasco. En el pasado, estos pueblos se rebelaron contra Dios, ocasionando mucho daño al pueblo escogido, y no solo eso, sino que también vivían jactándose de sus fuerzas, de su riqueza y rindiendo cultos a dioses paganos. El orgullo, la jactancia y la vanagloria se les había subido a la cabeza por el terror que infundían sus ejércitos en ese entonces. Sus corazones se habían llenado de soberbia, y habían llegado a confiar en sí mismos más que en el único Dios que es la fuente de todo poder y fortaleza. Estas fueron las razones por las cuales el Señor de los Ejércitos Celestiales, decretó el juicio de destrucción sobre estas naciones paganas.

Queridos hermanos. Uno de los errores graves que puede cometer el hombre, es pensar que puede salirse con la suya y no recibir el juicio de Dios. La verdad es que ningún pecador puede escaparse de la ira de Dios. Porque Él a su debido tiempo, juzgará el orgullo, la jactancia, la vanagloria, la desobediencia, la rebeldía, la idolatría y más pecados que el hombre cometa. Un pecador que no se arrepienta de sus pecados, en el final de los tiempos será sentenciado a la condenación eterna. Si el hombre quiere estar en paz con el Señor, tiene que dejar su rebeldía y rendirse por completo ante El, para que la misericordia del Señor sea sobre él y su ira no le alcance. Amigo. Si usted piensa que no va a ser castigado por sus pecados, deje de pensarlo, porque el Señor en su justicia, no permitirá que usted se salga con la suya. Dios a su debido tiempo, derramará su ira y le castigará por todos sus pecados. Talvez no lo haga en este preciso instante o en los años venideros, pero si lo hará en el final de los tiempos. Si no quiere recibir la ira de Dios, arrepiéntase hoy mismo de sus pecados y acepte a Cristo Jesús en su corazón.

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