Jesus Is Life

CAUSANTES DEL JUICIO DIVINO.

CAUSANTES DEL JUICIO DIVINO.

JEREMÍAS 48:14. Ustedes solían jactarse: “Nosotros somos héroes, hombres valientes de guerra”. 15 Sin embargo, ahora Moab será destruida junto con sus ciudades… 35 Acabaré con Moab dice el SEÑOR, porque la gente ofrece sacrificios en los altares paganos y quema incienso a sus dioses falsos. 41 Sus ciudades caerán y sus fortalezas serán tomadas. Aun los guerreros más poderosos estarán en agonía como mujeres en trabajo de parto. 42 Moab ya no será más una nación porque se jactó ante el SEÑOR. NTV.

La jactancia, es uno de los terribles males que tienen los hombres, pues con frecuencia se dejan llevar de ella y hacen a un lado al eterno Creador. El pueblo moabita por la fortaleza y la valentía de sus guerreros, había llegado a ser respetada por las naciones vecinas, razón por la cual no sufrían de constantes ataques como las otras naciones más débiles. Debido a esto, los moabitas disfrutaron de una paz aparente, y llegaron a jactarse en gran manera, confiando en el poderío y la fuerza de su ejército. Además, ellos creían que la fuerza de su ejército y la prosperidad de la nación, era debido a la ayuda, el cuidado y la protección de su dios Quemos, a quien le rendían adoración y sacrificios en los altares paganos. Con todo esto, Moab llevaba una vida completamente opuesta a la voluntad del Señor de los ejércitos Celestiales.

La jactancia y la rebeldía que puedan mostrar los hombres, nunca quedará sin castigo, ya que al eterno Creador no le agrada esta clase de actitudes. El pueblo moabita había mostrado una actitud negativa delante de Dios, ya que era idólatra y jactancioso. Esta actitud reprochable, hizo que el Señor de los ejércitos celestiales decretara un castigo severo sobre la nación. Este juicio Divino contra el pueblo moabita fue profetizado por el profeta Jeremías. Tiempos antes de la profecía de juicio, Moab había vivido en paz debido a que estaba ubicado en una posición estratégica, adecuada para la defensa de posibles invasiones. Además, tenían hombres fuertes y bien preparados para la batalla. Moab, confiado en su ubicación estratégica, en su ejército, en el poder de su dios Quemos y en sus recursos, se creía a salvo de todo peligro. Al igual que el pueblo moabita, En la actualidad, muchos hombres se sienten seguros al tener fuerzas o recursos económicos, erróneamente piensan que nadie les puede hacer daño.

En su declaración de juicio, el Señor afirmó que destruiría completamente las ciudades moabitas y que sus guerreros más poderosos estarían en agonía como mujeres en labor de parto. En el día de juicio contra Moab, su posición estratégica, su ejército y su dios no contarían para nada, Dios destruiría con total facilidad sin que exista alguna resistencia. La devastación de Moab sería completa. Tanto su valle o depresión del Jordán, al norte del mar Muerto, como su llano, o altiplanicie, serían arrasados. El dios Quemos que había dado una paz aparente al pueblo, no podría extenderles esa paz durante el juicio del eterno Creador. Tras el juicio divino Moab ya no sería más una nación debido a su idolatría y su jactancia ante el Señor de los ejércitos celestiales. Moab fue condenada por su actitud reprochable y su idolatría, ya que ellos confiaban en sí mismos y en su dios Quemos antes que confiar en el Señor de los ejércitos celestiales. Dios no tolera la idolatría, ni la jactancia, ya que estas actitudes le roban el mérito que solo le corresponde a Él. Solo Dios es digno de toda alabanza, ya que solo Él tiene el poder para cuidar y proteger a toda su creación.

Queridos hermanos. Dios conoce el corazón de cada persona, por eso conocía también el corazón de los habitantes de Moab. Sus corazones no estaban en conformidad a la voluntad del eterno Creador, sus corazones estaban envanecidos en sí mismos, además, la soberbia y la idolatría eran parte de sus vidas, razón por la cual eran merecedores del Juicio divino. Dios en el día de su juicio, juzgará a toda persona que no tenga su corazón de acuerdo a su voluntad, tal como lo hizo con el pueblo moabita. Hermanos. Para no ser parte del juicio divino, debemos alinear nuestros corazones en conformidad a la voluntad de nuestro Señor. Por eso en nuestros corazones, no debemos albergar: la jactancia, la soberbia, la vanagloria y menos aún la idolatría, ya que esos pecados, son causales para el juicio de Dios sobre nuestras vidas.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x