Jesus Is Life

DISCIPLINEMOS NUESTRO CUERPO

DISCIPLINEMOS NUESTRO CUERPO

Al ver que nuestros semejantes están atravesando una situación adversa, ya sea por problemas familiares, económicos o de salud, nos gusta dar consejos para tratar de ayudarles en algo, pero muchas veces, los consejos que damos a otros, no los aplicamos en nuestra vida y por eso queda mal nuestro testimonio. Las personas constantemente están observando nuestro diario vivir que llevamos como seguidores de Cristo para reprocharnos si no estamos aplicando lo que predicamos. Para que las personas no tengan que reprocharnos al momento de aconsejarles, y no dar un mal testimonio como seguidores de Cristo, el apóstol Pablo nos dice lo que él hace: “Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.” 1 Corintios 9:27 NTV.

En la vida cristiana hay necesidad de autodominio, de templanza, de disciplina. El creyente debe practicar el dominio de sí mismo ya que cada día está bajo la lupa de las personas inconversas y de creyentes que todavía no han alcanzado una adecuada madurez espiritual. El mundo está expectante para ver si los creyentes practican lo que predican, por eso para que nadie tenga de que reprocharlos, los seguidores de Cristo deben aplicar en sus vidas la palabra de Dios antes de predicar a otros, esto es primordial y sobre todo ético. El creyente no puede decir a otros que deje de pecar, si él todavía sigue practicando el pecado a diestra y siniestra, o decir a otros creyentes que deben servir en un ministerio, si él no lo hace, si hace eso, dará un mal testimonio delante de los hombres y no solo eso, sino que también quedaría reprobado por el Señor.

Reprobados o descalificados no significa que se vaya a perder la salvación, sino que el creyente puede perder su privilegio de anunciar a otros el mensaje transformador de Cristo. Para que no perdamos ese gran privilegio, ni demos un mal testimonio delante de los hombres, el apóstol Pablo nos alienta a que tengamos dominio de nuestro cuerpo y de nuestro ser. Que nos preparemos para no dejarnos vencer de los deseos e impulsos de nuestra naturaleza carnal que todavía quiere seguir gobernando nuestras vidas. La única forma de prepararnos para no ser vencidos de nuestros deseos y pasiones carnales es manteniendo una estrecha relación con nuestro Señor, mediante la oración y el estudio de su palabra. Para poder aconsejar a otros y compartir el evangelio sin ninguna clase de miedo, disciplinemos nuestro cuerpo en conformidad a la voluntad de nuestro amado Señor.

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