Jesus Is Life

EL NUEVO PACTO

EL NUEVO PACTO.

JEREMÍAS 31:31 Se acerca el día dice el SEÑOR, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá. 32 Este pacto no será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Ellos rompieron ese pacto, a pesar de que los amé como un hombre ama a su esposa», dice el SEÑOR. 33 Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día dice el SEÑOR. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. NTV.

El amor de Dios por la humanidad no tiene límite alguno, por eso, Su amor jamás desvanece, pese a la rebeldía constante que pueda mostrar el hombre. En el pasado, el hombre arbitrariamente quebrantó una y otra vez el pacto que había establecido con el Señor en el monte Sinaí. Esta ruptura trajo graves consecuencias sobre el pueblo infractor, pues estas consecuencias se encontraban estipuladas en el pacto. El cumplimiento traería abundantes bendiciones, pero el incumplimiento traería graves castigos. Israel pese al conocimiento de lo que implicaba romper el pacto, lo hizo y recibió el castigo merecido. Pero este castigo no perduraría para siempre, debido al amor infinito de Dios por su pueblo.

Israel al no poder cumplir con la alianza antigua, basada en penas y castigos al incumplimiento, la hizo inútil, haciendo necesaria una nueva alianza entre Dios y su pueblo. El pacto establecido en el monte Sinaí había llegado a su fin por la infidelidad de Israel, pues la alianza se había mostrado ineficaz para dirigir la vida religiosa de un pueblo rebelde. Las imposiciones externas no habían logrado despertar la entrega íntima y profunda de los corazones. El materialismo de la letra había ahogado el espíritu contenido en la misma. El ritualismo había suplantado al contenido ético-religioso del pacto sinaítico. Todo esto había hecho necesario iniciar una nueva etapa con nuevas bases para regular las relaciones de Israel con su Dios. Ya que si se mantenía el pacto antiguo el pueblo escogido corría el peligro de ser exterminado definitivamente de la faz del mundo. Definitivamente al hombre no le gusta seguir las reglas, pese a que no seguirlas, le pueda ocasionar grabes consecuencias, incluso su propia destrucción.

Dios en su amor y misericordia, decidió establecer un nuevo pacto para no exterminar al pueblo hebreo y a toda la humanidad. El profeta Jeremías fue el siervo elegido por el Señor para que anuncie esta nueva alianza a su pueblo y a toda la humanidad. Este nuevo pacto, no sería como el suscrito con los antepasados del pueblo hebreo, pues sería totalmente diferente. Pues el antiguo pacto era fácilmente quebrantable, ya que estaba escrito en una piedra y no en el corazón del hombre, pero este nuevo pacto ya no sería escrito en una piedra, pues Dios mismo pondría estas instrucciones en lo más profundo del hombre y las escribiría en su propio corazón. De esta manera, el Señor se aseguraría de ser su Dios y ellos su pueblo. La base del nuevo pacto que el Señor establecería con su pueblo, sería el conocimiento amoroso e íntimo que tiene Él por toda la humanidad y de sus derechos. Los dos pactos, tenían por fin vincular al pueblo escogido con su Dios, pero en la nueva alianza no serían meras proposiciones externas e invitaciones al hombre para que las cumpla, con el anuncio de las correspondientes sanciones o premios, como era el caso del pacto establecido en el monte Sinaí, sino que el Señor actuaría directamente en el corazón del hombre para que irresistiblemente las cumpla.

Queridos hermanos. La forma de salvación, tanto en el antiguo como en el nuevo pacto, es la misma. La persona se salva por la fe en Cristo. El pueblo hebreo que estaba bajo el antiguo pacto miraba hacia el futuro en Cristo como el cumplimiento de todas las promesas hechas por los verdaderos profetas de Dios. Los creyentes que estamos bajo el nuevo pacto miramos hacia atrás a la obra redentora cumplida por nuestro Señor en la cruz. Hermanos. Debido a que el Señor en su amor y misericordia, entendía la naturaleza humana, su tendencia y debilidad hacia el pecado, en el antiguo pacto le dio al pueblo hebreo muchas oportunidades para que recibieran el perdón de sus pecados por medio de ofrendas y sacrificios. Pero en el nuevo pacto, el perdón y la salvación, solo es posible por medio de una fe sincera en el sacrificio redentor realizado por Cristo Jesús. ¿Si usted todavía no ha alcanzado el perdón y la salvación para su alma? Aproveche esta oportunidad que el Señor le está dando para que alcance la salvación y la vida eterna.

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