Jesus Is Life

LA OBEDIENCIA TRAE RECOMPENSAS

Recibir una jugosa recompensa es lo que todo el mundo anhela, pero no todos están dispuestos a trabajar o a hacer algo para ser merecedores de esa recompensa. Las recompensas no son para todos, solo son para aquellos que las merezcan. El Señor en su bondad y misericordia, tiene grandes y maravillosas recompensas para los hijos que guarden y obedezcan fielmente a cada una de sus instrucciones. En la lectura de las Sagradas Escrituras, se puede encontrar las recompensas dadas por el Señor a todos los que le obedecieron y siguieron fielmente Sus instrucciones. Uno de los pueblos que recibió la recompensa a su obediencia, fueron los recabitas, descendientes de Jonadab Este hecho fue descrito por el profeta Jeremías en su libro: Entonces Jeremías se dirigió a los recabitas y les dijo: … “Ustedes han obedecido a su antepasado Jonadab en todos los aspectos y han seguido todas sus instrucciones”. Por lo tanto, esto dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Jonadab, hijo de Recab, siempre tendrá descendientes que me sirvan”. Jeremías 35:18-19 NTV.

Los recabitas habían recibido las órdenes de no tomar vino, ni construir casas para establecerse en un lugar definitivamente. Estas instrucciones las habían recibido de su patriarca Jonadab, y el pueblo tras su muerte, le honró poniendo en práctica cada una de sus instrucciones. El pueblo al obedecer a su patriarca, no solo le honró a él, sino también honró al eterno Creador, porque ellos obedecieron el mandamiento de honrar a sus padres, el cual había sido dado por el Señor muchos años atrás. Esta obediencia le trajo al pueblo una gran y maravillosa recompensa, la promesa de que siempre habría alguien de su descendencia al servicio del Señor. Muchos podrán pensar que el servicio al Señor no es ninguna recompensa, pero la realidad es que el servicio al Señor, es un gran privilegio que no todos pueden tener. El servir a Cristo; es servir al Rey de reyes y Señor de señores, y la recompensa final va a ser cuando sus siervos estén en Su gloriosa y santa presencia.

La obediencia a Dios trae grandes y maravillosas recompensas, no solo para esta vida, sino también para la vida venidera en el reino de los cielos. Si anhelamos recibir una jugosa y maravillosa recompensa de parte del Señor, empecemos a obedecer cada una de las instrucciones que se encuentran registradas en las Sagradas Escrituras, por que el Señor es fiel con todos los que le obedecen y cumplen con cada una de sus instrucciones. Así mismo, tengamos siempre presente en nuestro corazón: que el servicio al Señor es un gran y maravilloso privilegio, y este mismo privilegio, lo podemos contar como una gran recompensa de parte de nuestro Señor por nuestra fidelidad a su bendita Palabra.

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