Jesus Is Life

SENTENCIA CONTRA LOS FALSOS PROFETAS.

JEREMÍAS 28:13 Ve y dile a Hananías: “Esto dice el SEÑOR… 14 … he puesto un yugo de hierro en el cuello de todas estas naciones, y las he sometido a la esclavitud del rey Nabucodonosor de Babilonia. He puesto todo bajo su control, incluso los animales salvajes’ ”. 15 Entonces el profeta Jeremías le dijo a Hananías: «¡Escucha, Hananías! El SEÑOR no te ha enviado, pero el pueblo cree tus mentiras. 16 Por lo tanto, esto dice el SEÑOR: “Debes morir. Tu vida terminará este mismo año porque te rebelaste contra el SEÑOR”». 17 Dos meses después murió el profeta Hananías NTV.

Atribuirse títulos que no les corresponde, se ha hecho una práctica común entre los hombres. La usurpación de títulos no es algo nuevo, pues se ha venido practicando desde tiempos antiguos. Muchos hombres inescrupulosos, por sus ambiciones de sobresalir o de ser exaltados, no han tenido miedo de inmiscuirse en esta clase de prácticas reprochables. La atribución de títulos, no solo se ha dado en el ámbito secular, sino también en el ámbito religioso. Pues muchas personas se han atribuido ser profetas, apóstoles, o mensajeros de Dios, sin serlo. Estos hombres no han tenido temor ni respeto por el Señor, por eso se han atribuido títulos que el Señor nunca les ha dado, ni tampoco un mensaje para que hablen de parte de Él, al pueblo.

En el período del antiguo testamento, entre el pueblo hebreo, había muchos hombres que decían ser profetas del único Dios verdadero, y daban mensajes de parte del Señor a sus compatriotas. Los mensajes de estos hombres, casi siempre eran mensajes de bienestar y prosperidad, porque esta clase de mensajes le agradaba escuchar al pueblo, y a los falsos profetas, les agradaban congraciarse con el pueblo, les gustaba sentirse importantes y respetados. Los mensajes que daban estos hombres, no eran mensajes que provenían de Dios, sino que eran inventados por ellos mismos. En cierta ocasión, Hananías, dio palabras de profecía a sus compatriotas, afirmando falsamente haber recibido esas profecías de parte del Señor. Hananías sin ninguna clase de temor, tomó el nombre de Dios en vano.

La osadía de Hananías le costaría caro, pues el Señor envió al profeta Jeremías con la sentencia de Juicio por haberse tomado Su nombre en vano y engañado a sus compatriotas. Bajo la instrucción del Señor, el profeta Jeremías le dijo a Hananías: ¡Escucha, Hananías! Lo que Dios ha declarado es que va a destruirte por completo. porque no te envió para que profetices al pueblo, pero lo hiciste y el pueblo creyó tus mentiras. Por tu rebeldía a Dios, antes de que termine el año, morirás. Dos meses después de que el profeta Jeremías anunció el juicio de Dios contra el profeta Hananías, las palabras de Jeremías se cumplieron, pues el falso profeta murió. Afirmando de esta manera que Hananías solo había sido un charlatán, y no un verdadero profeta de Dios.

Dios tiene trazado el futuro de los falsos profetas, contra los hombres que inventan palabras como si esas palabras procediesen de Dios. Tal como sucedió con Hananías que dirigió palabras de falsas esperanzas en favor del pueblo judío, también les sucederá a los profetas actuales que tuercen la Biblia para engatusar a las personas. Dios nunca pondrá nuevas palabras en sus siervos que contradigan lo que ya está escrito en las Sagradas Escrituras. Pues dice el Señor: “Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Mateo 24:35.

Queridos hermanos. Talvez hayan escuchado esta frase: “Por la boca muere el pez”. La metáfora consiste en el peligro de abrir la boca, es decir, tanto el pez, que abre la boca cuando ve el anzuelo al que se engancha, como la persona, que abre la boca para hablar mentiras, son víctimas de sus propias palabras. Hananías fue víctima de sus falsas profecías y por esas mentiras tuvo que pagar con su vida. A los profetas actuales que tuercen la palabra de Dios con nuevas revelaciones, les irá igual que a Hananías, ellos tendrán que pagar con sus vidas la insensatez. Hermanos. Tengamos cuidado de pronunciar la siguiente frase: “El Señor me dijo” ¿Si no queremos tener el mismo destino que tuvo Hananías y otros falsos profetas? Tampoco, atribuyámonos títulos que nunca hemos recibido de parte del Señor, más bien, conformémonos con el honroso título de ser, siervos al servicio de Cristo Jesús.

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