Jesus Is Life

OREMOS POR NUESTRO PAÍS

OREMOS POR NUESTRO PAÍS

Cuando la situación del país se torna caótica, los seguidores de Cristo no tomamos una postura unificada como un solo cuerpo de Cristo, cada uno toma su propia postura, pero la mayoría tomamos una postura negativa y pesimista con la intención de desvalorizar y criticar todo el trabajo realizado por nuestros gobernantes. Estas críticas, en la mayoría de las veces, no son constructivas sino destructivas. Tratamos de destruir con nuestras palabras a los que creemos que son los únicos causantes de la debacle nacional. Esta manera como actuamos ante el caos y la crisis, no es correcta, ya que se opone a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. El profeta Jeremías nos da a conocer cómo debemos actuar ante el caos y la crisis de la nación. El profeta nos exhorta: “Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad donde los envié al destierro. Pidan al SEÑOR por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes”. Jeremías 29:7 NTV.

A pesar de que la situación del país no sea para nada agradable, no debemos enfrascarnos en esa situación, ni empezar a quejarnos de todo, ni tampoco quedarnos sentados de brazos cruzados y criticar a nuestros gobernantes, en su lugar debemos seguir adelante y tratar de sacar adelante a nuestro país. Y la única forma de lograrlo es con nuestro arduo trabajo. Pese a cómo esté la situación de nuestro país, debemos trabajar para que haya paz y prosperidad. Esta instrucción le dio el Señor al pueblo hebreo cuando se encontraban en medio de una crisis. Les alentó para que trabajaran por la paz y la prosperidad de la nación en la cual se encontraban cautivos, y no solo eso, sino que también les instruyó para que clamaran por el bienestar de la nación, ya que del bienestar de la nación dependería que ellos también encuentren bienestar en Babilonia.

Es importante que como cristianos, siempre estemos orando a Dios por el bienestar de la nación y no solo de la nación, sino también por nuestros gobernantes. Pues si los gobernantes gobiernan bajo la dirección de Dios, la nación va a ser próspera y por ende todos nosotros. Nuestro deber es trabajar y orar por el bienestar de nuestra nación, y no la de criticar a nuestros gobernantes pese a que no estén realizando bien su trabajo. Tampoco debemos poner obstáculos, u oponernos para que sigan adelante con el trabajo que les fue delegado, ni mucho menos, debemos anhelar que les pase algo malo para que sean reemplazados en el cargo lo más pronto posible. Seguir las enseñanzas o las instrucciones de Dios es difícil, pero debemos tratar de ponerlas en práctica. Si en el presente, nuestra nación está atravesando por una crisis política o económica, trabajemos para sacar adelante a nuestro país y clamemos de todo corazón al Señor, para que Él tenga misericordia de nuestra nación y le ayude a salir lo más pronto posible de esa situación en la cual se encuentra.

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