Jesus Is Life

DIOS REPRUEBA LA DOBLE VIDA

DIOS REPRUEBA LA DOBLE VIDA.

JEREMÍAS 7:8 No se dejen engañar ni crean que nunca tendrán que sufrir porque el templo está aquí. ¡Es una mentira! 9 ¿De verdad piensan que pueden robar, matar, cometer adulterio, mentir y quemar incienso a Baal y a los otros nuevos dioses que tienen, 10 y luego venir y presentarse delante de mí en mi templo a repetir: ‘¡Estamos a salvo!’, sólo para irse a cometer nuevamente todas las mismas maldades? 11 ¿No reconocen ustedes mismos que este templo, que lleva mi nombre, se ha convertido en una cueva de ladrones? Les aseguro que veo todo el mal que ocurre allí. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado! NTV.

Llevar una doble vida, es más común de lo que se puede pensar en los tiempos presentes, pues muchas personas sin que las personas de su círculo más cercano se enteren, llevan una doble vida, y esto, es más evidente en las personas que han aceptado a Cristo Jesús como Su Señor y Salvador. Pues muchas personas tras su conversión al cristianismo, no cambian su estilo de vida y siguen practicando sus acciones pecaminosas a escondidas, fuera del alcance de la vista de sus pastores o líderes religiosos. A lo largo de la semana, llevan ese estilo de vida repudiada por el Señor, pero los domingos, sin recapacitar de sus acciones pecaminosas realizadas, se congregan en sus iglesias locales para alabar y glorificar a Dios. Estos malos seguidores de Cristo, piensan que con congregarse en una iglesia, sus acciones perversas realizadas a lo largo de la semana, van a ser borrados automáticamente, y que Dios no les va a juzgar por eso.

Al igual que muchos malos creyentes de hoy, en el pasado, el pueblo judío tenía la convicción de que podía adorar a Dios en su templo y alcanzar su favor, sin dejar atrás la prácticas pecaminosas, pero el Señor por medio del profeta Jeremías les hizo ver que no era posible. El Señor dijo a su pueblo rebelde: ¿De verdad piensan que pueden robar, matar, tener relaciones sexuales con la mujer de su prójimo, no cumplir sus promesas y quemar incienso a Baal y a los otros nuevos dioses que ni siquiera conocen, y luego venir y presentarse en este Templo que es mi casa, pensando que van a estar a salvos, y después salir para seguir cometiendo toda esta clase de maldades? No, no se dejen engañar ni crean que nunca tendrán que sufrir por venir al templo, que es mi casa de adoración.

De ninguna manera es posible encontrar el favor de Dios o encontrar su perdón, solo por el hecho de asistir a una iglesia y rendirle una fingida devoción o adoración. Dios no espera de sus seguidores una religiosidad, o que se congreguen en una iglesia por congregarse, lo que Dios espera es una transformación completa de la persona. El eterno Creador espera que una vez que la persona acepte a su amado Hijo en su corazón, cambie de vida, que deje su antigua vida en el pasado y empiece a vivir la nueva vida que tiene en su Hijo. Dios desea que sus hijos dejen la práctica del pecado y empiecen a llevar una vida de obediencia, cumpliendo y guardando cada una de sus enseñanzas registradas en las Sagradas Escrituras.

El pueblo judío, al congregarse en el templo de Jerusalén, sin apartarse del pecado, convirtieron la casa de Dios, en una cueva de ladrones, esto lo afirmó el eterno creador por medio de Jeremías. En realidad, fue así, pues todos los que se reunían en el templo, eran hombres pecadores que no reconocían su pecado. Ellos al congregarse en el templo, no buscaban el perdón de Dios, ni adorarlo de todo corazón, solo buscaban mostrar su religiosidad para alcanzar Su favor. Con esta práctica religiosa mecánica, los judíos irrespetaron el lugar donde se manifestaba la presencia de Dios, sin pensar que Él, observaba, todas las acciones repudiables que hacían.

Queridos hermanos. En el pasado, el pueblo judío siguió un ritual de adoración, pero en esa adoración, mantuvo un estilo de vida pecaminoso. Ellos practicaron una religión sin compromiso personal con Dios, por eso no se apartaban del pecado. En la actualidad nosotros podemos fácilmente hacer lo mismo. Asistir a la iglesia, tomar la cena, enseñar en la Escuela Dominical, cantar en el coro, o participar activamente en algún otro ministerio de nuestras congregaciones: todos estos son ejercicios vacíos, a menos que lo hagamos verdaderamente para Dios, y esto, solo lo podremos lograr cuando empecemos a llevar una vida en conformidad a la voluntad de Dios, apartándonos de la maldad y el pecado. Hermanos. Seamos unos verdaderos seguidores de Cristo, dejemos definitivamente nuestra vieja naturaleza y empecemos a vivir en la nueva naturaleza que tenemos en Cristo. Esta nueva naturaleza, debemos reflejarla todos los días de nuestra vida, y no solo al momento de congregarnos en la iglesia. Dios desea que nuestras vidas sean un testimonio completo para las personas inconversas, para que ellas por medio de nuestro testimonio sean alcanzadas.

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