Jesus Is Life

MENSAJEROS EN UN MUNDO CAÓTICO

MENSAJEROS EN UN MUNDO CAÓTICO.

JEREMÍAS 6:10 ¿A quién puedo advertir? ¿Quién escuchará cuando yo hable? Tienen sordos los oídos y no pueden oír. Ellos desprecian la palabra del SEÑOR. No quieren escuchar para nada. 13 Desde el menos importante hasta el más importante, sus vidas están dominadas por la avaricia. Desde los profetas hasta los sacerdotes, todos son unos farsantes. 15 ¿Se avergüenzan de sus actos repugnantes? De ninguna manera, ¡ni siquiera saben lo que es sonrojarse! Por lo tanto, estarán entre los caídos en la matanza; serán derribados cuando los castigue, dice el SEÑOR. NTV.

Muchos misioneros alrededor del mundo, con la ayuda del Señor, se esfuerzan para compartir el evangelio de la salvación y la vida eterna, pero muchas veces, esos esfuerzos son en vano e inútiles, porque las personas tienen los oídos sordos para escuchar el mensaje transformador de Cristo. Incluso algunos, odian escuchar algo que tenga relación con Dios, pues afirman ser ateas, y no creen en la existencia de un ser divino, con el poder para juzgar y castigar la maldad y el pecado del hombre. La humanidad se niega a escuchar las buenas noticias, porque no quieren dejar sus vidas de pecado, se sienten a gusto con la vida desenfrenada que llevan. Ellas aman el vivir en la injusticia, la maldad, la inmoralidad y la depravación. Ellas aman satisfacer a los deseos más perversos de su naturaleza carnal.

Este deseo de no escuchar la palabra de Dios, había sido una constante del pueblo hebreo en el pasado, ellos habían cerrado sus oídos al mensaje de los profetas de Dios, y no solo eso, sino que habían tenido la osadía de despreciar las leyes, normas y estatutos que el Señor les había dado por medio de Moisés. Ellos, no querían para nada, algo que tenía que referirse al Señor. Israel había cerrado sus oídos, no querían ningún mandamiento de Dios porque vivir para Él no les pareció emocionante. Como en los días del profeta Jeremías, a la gente de hoy no le agrada la demanda de Dios de una vida disciplinada. Aunque sean inquietantes las respuestas de las personas, los siervos de Dios deben continuar anunciando el mensaje transformador de Cristo. La responsabilidad de los llamados es presentar la Palabra de Dios, de las personas inconversas es la de aceptarla. De ninguna forma el creyente debe permitir que lo que las personas inconversas quieran escuchar establezca el parámetro de lo que deben proclamar.

Dentro del pueblo hebreo, desde el menos importante hasta el más importante, en sus vidas estaban dominadas por la avaricia. Incluso, los profetas y los sacerdotes que eran los encargados de velar por el bienestar espiritual de toda la nación, se habían hecho corruptos, eran unos farsantes. Ninguno de ellos se avergonzaba de sus actos repugnantes, ni siquiera se enrojecían por vivir fuera de la voluntad de su Creador. El pecado había tomado el control absoluto de sus vidas. Una persona que está dominada por el pecado, no siente remordimiento al practicarla, más bien, siente placer en cometer los actos más reprochables. Siente placer al estafar a los vulnerables, al tener relaciones sexuales ilícitas, al ocasionar daño a los inocentes, etc.

El Señor por medio del profeta Jeremías afirma que todos aquellos que reúsen escuchar su palabra y vivan satisfaciendo a sus deseos más perversos estarán entre los caídos en la matanza; además, afirma que serán derribados en el día de su juicio. Hoy todas las personas que reúsen escuchar el mensaje de la salvación pueden llevar una vida tranquila y disfrutar de la práctica del pecado, pero llegará un día cuando todo eso termine. La aparente tranquilidad se convertirá en angustia, porque Dios no dejará sin castigo a todos aquellos que odien su palabra y el sacrificio de su amado Hijo.

Queridos hermanos. Como en los días del profeta Jeremías, a la gente de hoy no le agrada la demanda de Dios de llevar una vida disciplinada, por eso desprecian su palabra. Ellas desean seguir viviendo en conformidad a sus deseos más perversos, satisfaciendo a los deseos de su naturaleza carnal. Por eso no siente remordimiento al llevar este estilo de vida, ni se enrojecen porque se sienten a gustos viviendo en el pecado. Hermanos. Contra este mundo perverso, Cristo nos llamó para que anunciemos su palabra. Posiblemente muchas personas nos dejen con la palabra en la boca, pero eso no nos debe desanimar para seguir adelante proclamando el mensaje de la salvación y la vida eterna. Nuestra responsabilidad es presentar el evangelio, no importa si en ese momento no nos escuchen, talvez en nuestro intento, dejemos sembrado el mensaje en su corazón, que después de un tiempo pueda germinar con la voluntad de nuestro amado Señor.

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