Jesus Is Life

UN CORAZÓN HUMILDE

UN CORAZÓN HUMILDE.

ISAÍAS 66:2 Con mis manos hice tanto el cielo como la tierra; son míos, con todo lo que hay en ellos. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado! Bendeciré a los que tienen un corazón humilde y arrepentido, a los que tiemblan ante mi palabra. 3 Pero a los que escojan sus propios caminos y se deleiten en sus pecados detestables, no les aceptaré sus ofrendas. Cuando tales personas sacrifiquen un toro, no será más aceptable que un sacrificio humano. Cuando sacrifiquen un cordero, será como si hubieran sacrificado un perro. Cuando traigan una ofrenda de grano, igual sería que ofrecieran sangre de cerdo. Cuando quemen incienso, será como si hubieran bendecido a un ídolo. 4 Yo les enviaré grandes dificultades: todas las cosas que ellos temían… NTV.

Uno de los valores que casi no se puede encontrar en la sociedad actual: es la humildad. Debido a que a las personas no les gusta manifestar esta cualidad, pues piensan que si lo manifiestan, se verán inferiores ante los de más, o incluso, llegan a pensar que si se muestran humildes, pueden ser pisoteados. Con este pensamiento erróneo, la mayoría de personas en vez de manifestar la humildad, manifiestan la arrogancia y la insolencia. Una persona arrogante, vive con sus propias reglas, y no le importa si con esa actitud, pasa por encima de las reglas existentes que regulan la convivencia armónica de la sociedad. Al arrogante no le importa quebrantar las reglas humanas y menos aún los decretos determinados por Dios. El arrogante, no siente remordimiento al transgredir o quebrantar las leyes, ordenanzas y mandatos dados por el Señor, por eso, no muestra arrepentimiento, ni busca a Dios para pedir perdón por sus acciones reprochables. El arrogante, por su actitud desafiante hacia su Creador, jamás encontrará Su favor.

Pese a que mayor parte de la población hebrea, vivía en completa desobediencia a las instrucciones dadas por el Señor, existía un grupo reducido de israelitas que no dieron espalda a Dios. Ellos guardaban celosamente en sus corazones, cada una de las instrucciones dadas por su Creador, y trataban por todos los medios de obedecerlas y cumplirlas rigurosamente. Ellos cuando fallaban en algo, u ofendían a Dios, mostraban un sincero arrepentimiento y con un corazón quebrantado y humillado acudían a Dios en búsqueda de su perdón. El Señor por medio del profeta Isaías, aseguró a los israelitas que vivían tratando de cumplir con cada una de las instrucciones dadas en su palabra, que Él, los bendeciría. Para agradar a Dios, un corazón humilde es importante, pues el humilde tiene temor por la Palabra de Dios, además, acepta cuando comete errores y muestra un sincero arrepentimiento, por eso, buscará al Señor inmediatamente para pedirle perdón por sus acciones reprochables.

El profeta también aseguró que los arrogantes, no correrán con la misma suerte de los humildes, pues ellos, en vez de bendiciones, recibirán el castigo merecido, debido a que ellos, no muestran arrepentimiento cuando quebrantan los designios de Dios, y escogen sus propios caminos para deleitarse cada vez más en proseguir en sus acciones pecaminosas. El profeta determina que de ninguna manera, Dios va recibir las ofrendas o sacrificios que realicen los arrogantes, más bien los va a detestar. Un corazón arrogante, jamás recibirá el favor de Dios, no importa, si presenta sacrificios de animales, granos o u ofrendas de especias aromáticas. A Dios no le importa los sacrificios externos, lo que a Dios le importa, es lo interno del hombre. El hombre si presenta un sacrificio u ofrenda con un corazón arrogante, no recibirá el favor de Dios, más bien recibirá grandes dificultades: todas las cosas que pueda temer.

Queridos hermanos. Para Dios, el corazón del hombre es importante, un corazón humilde que reconozca sus errores y busca el perdón, recibirá las bendiciones de Dios, pero un corazón arrogante que no reconozca sus errores, recibirá grandes tribulaciones pese a que pueda presentar sacrificios u ofrendas. A Dios no le importa los sacrificios externos, lo que a Dios le importa es el interior de la persona. Hermanos. ¿Como nos estamos presentando delante de Dios?, ¿Somos sensibles para reconocer cuando fallamos a Dios? ¿O preferimos seguir nuestros propios caminos, sin mostrar ninguna clase de remordimiento cuando pecamos? Si queremos agradar a Dios, debemos tener un corazón humilde para reconocer cuando fallamos y buscar inmediatamente el perdón de Dios, por medio de un arrepentimiento sincero, y remordimiento por haber trasgredido su bendita palabra.

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