Jesus Is Life

DIOS ESPERA AL PECADOR

DIOS ESPERA AL PECADOR.

ISAÍAS 65:1 El SEÑOR dice: Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”, dije a una nación que no invocaba mi nombre. 2 Todo el día abrí mis brazos a un pueblo rebelde. Pero ellos siguen sus malos caminos y sus planes torcidos. 12 ahora yo los “destinaré” a ustedes a la espada. Todos ustedes se inclinarán delante del verdugo. Pues cuando los llamé, ustedes no me respondieron; cuando hablé, no me escucharon. Pecaron deliberadamente ante mis propios ojos y escogieron hacer lo que saben que yo desprecio. NTV.

Dios tiene un profundo amor por toda la humanidad, por eso, día tras día extiende sus amorosos brazos, esperando que en algún momento, alguna persona se acerque a Él, en busca de su amor, misericordia y perdón. Pese a que Dios siempre está dispuesto a recibir en sus brazos a los pecadores y sin ninguna clase de reproches, ellos no quieren acercarse a su Creador, más bien, prefieren vivir en sus vidas de maldad y pecado, satisfaciendo a los deseos más perversos de su naturaleza carnal. Ellos, prefieren seguir en los caminos de la maldad, dando riendas sueltas a sus caprichos. Prefieren vivir separados totalmente de la voluntad de Dios.

Al igual que la mayor parte de la humanidad, Israel pese a que el eterno Creador los había elegido para que sean su nación santa, jamás se acercó de todo corazón a Dios. Siempre estuvo rebelándose, haciendo caso omiso a las advertencias e instrucciones que les había dado por medio de los profetas. Israel se introdujo en la práctica del pecado, al igual que las naciones paganas que Dios detestaba. Ante la rebeldía recurrente de Israel, Dios había enviado una disciplina, esperando a que el pueblo mostrara arrepentimiento y volviera a Sus amorosos brazos. Israel pese al sufrimiento que había experimentado, no acudió a Dios en busca del perdón, más bien, persistió en la práctica del pecado, provocando aún más a su Creador.

Ante la insensatez de su pueblo, el profeta Isaías les dio a conocer que El Señor estaba listo para escuchar y responder a sus oraciones de clamor y suplica. Que estaba listo para recibirlos nuevamente en sus brazos amorosos y derramar su perdón, pero que nadie había acudido a Él, buscando el perdón para sí mismo y para su nación, más bien, habían preferido seguir en los caminos de la maldad y el pecado. Pese a la apertura de Dios para perdonarle su rebeldía y pecado, Israel no buscó a Dios, más bien prefirió seguir en sus malos caminos y planes torcidos, prefirió seguir deleitándose en los placeres que le llevaban a la condenación. El mundo actual, sigue la misma actitud mostrada por el pueblo hebreo, pues las personas no quieren aceptar el precioso sacrificio realizado por Cristo, ellas prefieren seguir satisfaciendo a los deseos de su naturaleza carnal que los lleva a la condenación eterna.

Por despreciar el ofrecimiento que Dios había hecho al pueblo hebreo, les prometió que no les iba a tener compasión, pues el tiempo de su misericordia había pasado y ahora sería reemplazado por el tiempo de su ira. Dios como castigo, prometió que destinaría a Israel a la espada. Todo el pueblo se inclinaría delante del verdugo. Pues cuando los llamó, ellos no Le respondieron; cuando les habló, no le escucharon. Pecaron deliberadamente ante Sus propios ojos y escogieron hacer todo lo que a Dios, le desagradaba. Israel, cavó su propia tumba al no mostrar arrepentimiento de sus malas acciones, ahora recibiría la ira del Dios viviente.

Queridos hermanos. La rebeldía del hombre contra Dios, ha sobrepasado los límites, pues viven sin aceptar la voluntad que Dios ha trazado para sus vidas, tampoco obedecen sus mandamientos, ni escuchan Su voz. El pecado ha vendado los ojos y a taponado los oídos de los hombres, se han vuelto insensibles a la justicia y a la verdad, más bien viven en sus vidas de maldad, ofendiendo constantemente la santidad de Dios. Pero un día a todos los que practican tales cosas les irá muy mal, pues Dios en el día de su ira, mostrará su justicia y pagará a cada uno conforme a sus actos, ningún rebelde podrá escapar del juicio de Dios. Amigo. No sea terco y testarudo como los habitantes del pueblo hebreo, aproveche la oportunidad que hoy Dios le está dando, para que escape de la condenación eterna. El Señor le está esperando con los brazos abiertos para borrar sus pecados y limpiarle de toda maldad. Cristo Jesús quiere darle la salvación y la vida eterna, acepte este ofrecimiento gratuito, confiese sus pecados y acepte a Jesucristo en su vida.

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