Jesus Is Life

GLORIFIQUE SIEMPRE A DIOS

GLORIFIQUE SIEMPRE A DIOS.

ISAÍAS 63:7 Hablaré del amor inagotable del SEÑOR; alabaré al SEÑOR por todo lo que ha hecho. Me alegraré por su gran bondad con Israel, que le concedió según su misericordia y su amor. 9 Cuando ellos sufrían, él también sufrió, y él personalmente los rescató. En su amor y su misericordia los redimió; los levantó y los tomó en brazos a lo largo de los años. 10 Pero ellos se rebelaron contra él y entristecieron a su Santo Espíritu. Así que él se convirtió en enemigo de ellos y peleó contra ellos. NTV.

A lo largo de su vida, el hombre va acumulando hechos, o acontecimientos importantes que le han ocurrido. Con el pasar de los tiempos, estas historias personales se vuelven valiosas anécdotas, que merecen ser transmitidas a las nuevas generaciones, para que las memorias propias de cada familia no se queden en el olvido, sino que permanezcan en la mente y en el corazón de las generaciones. A lo largo de su existencia, el pueblo hebreo había acumulado una vasta historia propia de la nación. Comúnmente, estas historias eran transmitidas de manera oral por los padres a sus hijos, y así de generación en generación, para que la historia de la nación no se pierda, sino que se quede plasmada en el tiempo y en la historia del mundo naciente.

El profeta Isaías conocía la historia de su pueblo, y como Dios había intervenido milagrosamente una y otra vez en esa historia a favor de su pueblo. Por eso, con un corazón agradecido, cantaba y glorificaba al Dios por todo lo alto. Pero el profeta, no quería glorificar solo a Dios, sino que anhelaba que todo el pueblo le acompañase en esta exaltación y glorificación al eterno Creador. Con este propósito, recordó a todos sus compatriotas todas las cosas que Dios había hecho en el pasado por Israel. Isaías quería que las nuevas generaciones de Israel, también conocieran acerca del amor inagotable de Dios, para que el pueblo unánime, rinda alabanza, gloria y loor, de todo corazón con alegría y jubilo total.

El profeta recordó a su pueblo acerca de la bondad, el amor y la misericordia que Dios había manifestado a lo largo de la historia de la nación. Además, les dio a conocer que Dios había manifestado dolor y sufrimiento cuando ellos pasaban por tribulaciones, por eso, siempre les había rescatado de las amenazas enemigas. Dios con su amor y misericordia los había redimido; los había levantado y tomado en sus brazos a lo largo de los años. Isaías también les dio a conocer a sus compatriotas, que sus padres a pesar de haber recibido todos los favores de Dios, ellos no habían mantenido su fidelidad y amor a Dios, por lo contrario, que ellos, se habían revelado una y otra vez contra Él, y con esa actitud habían entristecido al Santo Espíritu de Dios. Al igual que el pueblo hebreo, en la actualidad, muchas personas que han aceptado a Cristo Jesús, entristecen una y otra vez al Espíritu Santo que moran en su interior, porque ellos están más enfocados en complacer a su naturaleza carnal que a su naturaleza espiritual.

El profeta además les afirmó que, ante la actitud reprochable del pueblo, Dios se volvió en su enemigo y peleó contra ellos. No es que Dios peleó directamente contra Israel, sino que, por la rebeldía constante de Israel, Dios se alejó de ellos, voltió su rostro de su pueblo amado, permitiendo que las naciones enemigas le ataquen con total facilidad. Sin el cuidado y la protección de Dios, las defensas de la nación santa quedaron casi nulas, por eso, los ejércitos invasores, con total facilidad penetraron las murallas para saquear y destruir completamente la nación. Sin la protección Divina, Israel quedó en ruinas.

Queridos hermanos. El profeta Isaías no quería que la triste historia de su nación se repitiera una vez más, por eso, anheló que sus contemporáneos no cometan los mismos errores que sus antepasados, por eso les recordó la historia de su nación y cómo había sufrido el pueblo por sus rebeliones. A través de este recordatorio, el profeta quiso concientizar a su pueblo para que se mantengan fieles a Dios y lo glorifiquen por su amor, bondad y misericordia.

Hermanos. Dios, de la misma forma que derramó bendiciones para el pueblo de Israel, ha derramado bendiciones en nuestras vidas, pero con el pasar de los tiempos nos olvidamos de esas bendiciones y no glorificamos, ni exaltamos el santo nombre de Dios. Debemos recordar cómo era nuestra vida antes de conocer a Dios y cómo es ahora nuestra vida con Dios. Nuestro amado Dios se merece nuestros cánticos, nuestras alabanzas todos los días de nuestra existencia, solo Él pudo cambiar nuestra tristeza y angustia por alegría y felicidad. Levantemos todos los días nuestras voces y glorifiquemos siempre el nombre de nuestro Señor. Que todo el mundo conozca de su gran amor y su gran misericordia para transformar vidas y llenarlas de bendiciones.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x