Jesus Is Life

LLAMADOS A EXHORTAR

LLAMADOS A EXHORTAR.

ISAÍAS 56:9 ¡Vengan, animales salvajes de los campos! ¡Vengan, animales salvajes de los bosques! ¡Vengan a devorar a mi pueblo! 10 Pues los líderes de mi pueblo, los guardianes del SEÑOR, sus pastores, son ciegos e ignorantes. Son como perros guardianes silenciosos que no advierten cuando viene el peligro. Les encanta estar echados, durmiendo y soñando. 11 Como perros glotones, nunca quedan satisfechos. Son pastores ignorantes; cada uno va por su propio camino y busca ganancias personales. NTV.

Ante el incremento de los asaltos a los hogares en las horas nocturnas, los propietarios de las viviendas han optado por comprar perros guardianes. Estos perros son entrenados para que ladren cuando un extraño se acerca a la puerta o se mueve en las inmediaciones de la propiedad y así prevengan cualquier intento de robo. Estos ladridos también servirán como una alarma para que los propietarios de la vivienda estén alertas ante un posible robo, y no solo los propietarios, sino todos los vecinos del sector. Un perro guardián que no da aviso cuando el peligro se aproxima de poco sirve, pues no hace su trabajo. Algo similar sucede con los pastores que no confrontan el pecado de su congregación. Dentro de las iglesias cristianas, existen algunos pastores que a pesar de saber que algunos miembros de su congregación conviven con el pecado, no hacen nada para que se aparten de esa vida, más bien, se muestran permisivos a la práctica de ciertos pecados. Al hacer esto, no cumplen correctamente con el trabajo para el cual fueron llamados por el Señor.

A estos malos pastores, el profeta Isaías les describe como perros guardianes silenciosos, ya que ellos están más interesados en dormir y comer antes que cuidar de la casa. Con frecuencia las Sagradas Escrituras presentan a los mensajeros de Dios como pastores que tienen la responsabilidad de cuidar y velar por el bienestar espiritual del pueblo elegido de Dios; sin embargo, los guardianes que estaban al frente del pueblo hebreo, habían perdido la perspectiva de lo que implicaba ser un guardián o un mensajero de Dios, ellos se habían interesado más en sus propios asuntos que en advertir al pueblo del inminente peligro que se aproximaba sobre ellos, por no vivir en conformidad a la voluntad de Dios.

Los líderes de Israel se habían vuelto ciegos a todo peligro. Indiferentes a las necesidades espirituales del pueblo, no les importaba que ellos se siguieran sumergiendo más y más en las tinieblas del pecado. Estos pastores se habían desviado por completo del camino trasado por el Señor, y cada uno se había desviado por su propio camino, buscando satisfacer sus propias ambiciones, y obtener ganancias personales. Los privilegios especiales del pastor pueden provocar que él se sacrifique por el bien de su congregación, o sacrifique a su congregación por su propia ambición. En algunas congregaciones de corte cristiano sucede lo segundo, porque hay pastores que no están dispuestos a sacrificarse por el bienestar de su congregación, más bien están dispuestos a sacrificar a su congregación por su propio bienestar. Esto es evidente cuando los pastores no exhortan a los miembros de su congregación que viven en pecado. Muchas veces no los exhortan porque los miembros que viven en pecado; son los que más diezman u ofrendan. Al actuar de esta manera, muestra que el pastor no está interesado en el bienestar espiritual de los miembros, sino en el bienestar económico de la iglesia o de su propio bolsillo. Sobre estos malos pastores, Dios no tiene otra opción que traerles el juicio sobre sus vidas. Su justicia requiere el castigo, de modo que el profeta Isaías presenta a Dios llamando a las bestias salvajes para que vengan a llevar a cabo ese juicio.

Queridos hermanos. El profeta Isaías describe la imagen de un terrible castigo que Dios enviará sobre los pastores que no cumplan su trabajo de manera adecuada. Por eso todas las personas que fueron llamadas para ejercer el ministerio pastoral, deben ejercerla de manera adecuada. Deben preocuparse por el bienestar espiritual de toda su congregación, si alguno de ellos sigue viviendo en el pecado, debe exhortarlo conforme a la palabra, sin ninguna clase de miedo de que él se pueda retirar de la congregación o que deje de diezmar u ofrendar. Hermanos, Si Dios nos ha llamado a liderar una congregación cristiana, lideremos de la mejor manera, preocupémonos por la vida espiritual de todos los miembros. Velemos para que ellos vivan en una adecuada comunión con el Señor, honrándole y glorificándole con sus vidas. Todo aquel que ejerza adecuadamente el ministerio pastoral, no tendrá miedo de que el Señor le juzgue en el final de los tiempos.

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