Jesus Is Life

SOLO DIOS DEBE SER ADORADO

SOLO DIOS DEBE SER ADORADO.

ISAÍAS 44:9 ¡Qué necios son los que fabrican ídolos! Esos objetos tan apreciados, en realidad no valen nada. Los que adoran ídolos no saben esto, así que todos terminan avergonzados. 10 ¿Quién, sino un tonto, se haría su propio dios, un ídolo que no puede ayudarlo en nada? 18 ¡Cuánta estupidez y cuánta ignorancia! Tienen los ojos cerrados y no pueden ver; tienen la mente cerrada y no pueden pensar. 19 La persona que hizo el ídolo nunca se detiene a reflexionar: ¡Vaya, es sólo un pedazo de madera! Quemé la mitad para tener calor y la usé para cocer el pan y asar la carne. ¿Cómo es posible que lo que queda sea un dios? ¿Acaso debo inclinarme a rendir culto a un pedazo de madera?. NTV.

Aunque sea algo impensable, en el mundo actual, todavía viven miles de millones de personas alrededor del mundo que se postran y rinden adoración a los ídolos. En la mayoría de los casos, estos ídolos son similares a los ídolos que adoraban los pueblos paganos en los tiempos del Antiguo Testamento. Comúnmente, estos ídolos eran hechos de barro, madera, metal o algún otro elemento existente en esos tiempos. Aunque en la actualidad, en algunas religiones o sectas, permite la adoración a los ídolos hechos por manos humanas, también está en auge la adoración a los hombres. En los últimos tiempos, entre las personas ha aumentado en gran manera la adoración a los hombres por sus talentos o sus destrezas. Pues millares de personas sin distinción de edad, género, etnia o clase social tienen un ídolo humano a quien rinden adoración. Las personas al adorar a unos simples mortales o a objetos hechos por manos humanas, desechan la adoración al único Dios verdadero.

El Señor, por medio del profeta Isaías, demuestra su inconformidad con las personas que fabrican y rinden adoración a los ídolos. Les hace ver que esos objetos tan apreciados por ellos, en realidad no valen nada, ya que no tienen poder para obrar milagros, o para predecir el futuro con exactitud. Además, a los que fabrican ídolos, el Señor los llama necios, insensatos y torpes, porque solo un tonto hace su propio dios, un ídolo que no puede ayudarlo en nada. Las palabras del Señor son claras y concisas, ya que solo un tonto es capaz de adorar algo o a alguien que no puede hacer nada para ayudarlo en los momentos de aflicción. Una figura tallada, o una persona que tenga algún talento o destreza, no puede ayudar al hombre a superar una crisis terrenal y peor aún liberarlo de la condenación eterna.

Las personas que rinden adoración a los ídolos, tienen los ojos espirituales cerrados y no pueden ver; también tienen la mente cerrada y no pueden pensar, pues nunca se detienen a reflexionar que lo que están adorando no tiene poder alguno, ya que solo son trozos de madera, barro o metal, con una forma dada por el hombre. Ningún hombre puede hacer que algún material creado por el único Dios viviente se convierta en dios. Además, que ese alguien a quien adoran, también son simples hombres como ellos de carne y hueso, sin ninguna habilidad sobrenatural que les hagan sobresalir. Si el hombre antes de adorar algo o a alguien, reflexionara, se daría cuenta de que lo que está adorando es imposible que tenga poder para hacer milagros o para predecir el futuro, se daría cuenta de que es imposible que sea un dios al que tenga que rendir devoción o culto.

Queridos hermanos. Los que hacen y adoran ídolos no son nada en comparación con Dios; son personas ciegas e ignorantes, carentes de sentido común, pues todo lo que tienen en gran estima es en verdad despreciable. El hombre por más que se esmere para crear un ídolo, jamás podrá infundir algún poder sobrenatural en ese objeto, ya que el mismo hombre no lo tiene. Un objeto inanimado, o una persona de carne y huesos no puede ser adorado. Solo el eterno Creador del universo debe ser adorado, porque solo Él, tiene todos los atributos divinos de un verdadero Dios. Hermanos. Dios detesta que sus hijos rindan adoración a objetos hechos por manos humanas, o a personas que Él, los creó. Sí no quieren ser tachados como necios, tontos o insensatos por el Señor, no tenga ídolos hechos por manos humanas, y menos aún, ídolos humanos. Nada, ni nadie debe ocupar el primer lugar que le corresponde al Señor en nuestro corazón. Solo Él es digno de ser honrado, adorado y glorificado por toda la eternidad.

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