Jesus Is Life

DIOS NUNCA ABANDONA A SUS HIJOS

DIOS NUNCA ABANDONA A SUS HIJOS.

ISAÍAS 41:8 Pero en cuanto a ti, Israel, mi siervo, Jacob, a quien he escogido, descendiente de mi amigo Abraham, 9 te he llamado desde los confines de la tierra, diciéndote: “Eres mi siervo”. Pues te he escogido y no te desecharé. 10 No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa. 14 Aunque seas un humilde gusano, oh Jacob, no tengas miedo, pueblo de Israel, porque yo te ayudaré. Yo soy el SEÑOR, tu Redentor. Yo soy el Santo de Israel”. NTV.

En comparación a la grandeza de Dios, el hombre es un ser insignificante que no puede ofrecer nada en absoluto a Dios, porque todo lo que existe en el universo le pertenece. Además, en los niveles de creación divina, el hombre es mucho menor que los ángeles qué sirven a Dios día y noche, pero pese a eso, el eterno Creador del mundo, considera al hombre como el pináculo de su Creación, sobrepasando a todos los seres celestiales. El hombre por su naturaleza pecaminosa es un ser imperfecto y lleno de defectos, pese a eso, Dios lo escogió soberanamente de entre toda su creación para amarlo eternamente, para cuidarlo y protegerlo de todos los peligros, y bendecirlo con las más ricas bendiciones.

El amor de Dios es por toda la humanidad, pero para cumplir sus propósitos y mostrar su misericordia por la humanidad, escogió a los descendientes de Abrahám como Su pueblo, y Su tesoro más valioso. Desde que escogió a este pueblo, Dios veló día y noche por ellos, les cuidó y protegió de todos los peligros, les proveyó cada una de sus necesidades. Al pueblo hebreo, al tener a Dios de su lado, no le había faltado nada, lo había tenido absolutamente todo. Bajo el cuidado y la protección de Dios, nada le puede faltar al hombre, por eso el pueblo judío podía estar tranquilo y descansando plenamente en los amorosos regazos del Señor. Pese a que Dios velaba por ellos, el pueblo estaba impacientado ante la posible invasión de los asirios, ante esa impaciencia, el Señor les reconfortó, recordándoles que Él era su Dios, el mismo Dios que había cuidado a sus ancestros en el pasado.

En ese momento de temor, el Señor dijo a su pueblo amado que aunque sean humildes como los gusanos, no tenían por qué desalentarse o tener miedo de los asirios, ya que Él estaba con ellos, y como su Dios, nunca les desecharía, porque ellos eran sus escogidos, a los cuales había llamado desde los confines de la tierra para que sean de su propiedad. Además, los había escogido para que le sirvieran como voceros, anunciando a todo el mundo acerca de Su amor, bondad, poder, justicia y misericordia. Dios había escogido a Israel para que sean una luz de testimonio ante las naciones del mundo.

El Señor no solo reconfortó al pueblo judío recordándolos que eran parte de su pueblo escogido, sino que también les prometió que les daría fuerza, les ayudaría; y les sostendría con Su mano derecha victoriosa. Con todas estas palabras reconfortantes por parte del Señor, Israel no tenía por qué tener miedo de la asechanza del ejército asirio, sino que podía estar tranquilo confiando en el cuidado y la protección de Dios. Las mismas palabras reconfortantes da el Señor a todos sus seguidores en la actualidad, ya que a través de su sacrificio en la cruz del calvario hizo posible de que todos los que en Él confían sean hechos hijos de Dios. El creyente como hijo de Dios, tiene acceso a las mismas promesas que Dios hizo al pueblo hebreo en el pasado. Dios promete cuidar y proteger a todos aquellos que reconocen a Su amado Hijo como su Señor y Salvador, y no solo eso, sino también promete darles la fuerza necesaria para soportar todas las pruebas y tentaciones, brindarles Su pronto socorro en momentos de aflicción, sosteniéndolos con su mano derecha victoriosa.

Queridos hermanos. Los problemas y las aflicciones son parte de nuestra vida, nadie puede escaparse de ellos, pero en medio de esas pruebas difíciles, nunca vamos a estar solos, pues Dios siempre va a estar a nuestro lado. El Señor en su bendita palabra nos promete que en los momentos más difíciles, Él acudirá en nuestro socorro, brindándonos la ayuda necesaria, dándonos Su bendita diestra victoriosa para levantarnos. Hermanos. Si en este momento estamos en medio de una aflicción, nuestro amado Señor nos dice: “No tengas miedo, yo te ayudo”. Ante estas promesas, como no confiar, como no creer en nuestro Supremo Creador, que vela día y noche por nuestra seguridad. Así es que, ante cualquier aflicción, no tengamos miedo, ya que no vamos a estar solos, Dios siempre va a estar a nuestro lado dándonos la fuerza necesaria para vencer esa aflicción, ya que somo sus hijos gracias a nuestra fe en Cristo Jesús.

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