Jesus Is Life

BUSQUE AYUDA SOLO EN DIOS

BUSQUE AYUDA SOLO EN DIOS.

ISAÍAS 30:1 Qué aflicción les espera a mis hijos rebeldes dice el SEÑOR. Ustedes hacen planes contrarios a los míos; hacen alianzas que no son dirigidas por mi Espíritu, y de esa forma aumentan sus pecados. 2 Pues sin consultarme, bajaron a Egipto en busca de ayuda; pusieron su confianza en la protección del faraón y trataron de esconderse bajo su sombra. 3 Pero por confiar en el faraón serán humillados, y por depender de él, serán avergonzados. 5 todos los que confíen en él serán avergonzados. Él no los ayudará; todo lo contrario, los avergonzará. NTV.

Ante una asechanza bélica, los gobernantes al sentir que el poder de su ejército es mucho menor al poder que tiene el ejército enemigo, buscan rápidamente realizar alianzas con otras naciones para aumentar el poder de su ejército, y así repeler los ataques de los invasores. Buscar ayuda o protección en otros, es algo común entre las personas, pues todos quieren de una o de otra forma salvaguardar sus vidas. Con el instinto de preservar sus vidas, la mayoría de las personas no se detienen a analizar que si la alianza que van a realizar con las otras personas, o con los cabecillas de los ejércitos es la mejor opción, o la más conveniente, en ese momento de peligro, solo buscan a alguien que les ayude, o los defienda en ese instante.

En el pasado, el monarca del pueblo hebreo, ante la asechanza del imperio asirio, buscó la ayuda del imperio egipcio sin una consulta previa al eterno Creador. Con esta acción, el líder hebreo, mostró que no confiaba en el poder de Dios para liberar a su pueblo de la posible invasión. El profeta Isaías al enterarse de los planes que tenía el monarca y la corte real de Judá para aliarse al imperio egipcio, condenó esta conducta torcida, pues el monarca había buscado el consejo de todos menos el de Dios. Cuando el miedo impulsa al hombre, tiende a buscar consuelo, consejos y alivio en todas partes, esperando encontrar una salida fácil para los problemas. Ante la amenaza por parte del ejército asirio, el monarca y la corte real de Judá, buscaron una salida aparentemente adecuada para ese momento de crisis, pero al apresurarse, cometieron un error muy grave, que a la postre les ocasionaría un problema mucho mayor que la invasión de los asirios.

Judá, pese a los repetidos ejemplos del rescate divino que había experimentado a lo largo de su historia, no confió en el poder de Dios para defenderlo nuevamente de la asechanza enemiga. De modo que escogió confiar en sus propias capacidades para evitar el desastre de la nación y ver por su propia seguridad sin consultar antes al Señor. Judá decidió por sí mismo buscar resguardo y protección, aliándose con una nación pagana que décadas antes le había oprimido. Esta falta de fe en Dios, fue contado como una rebeldía, un pecado más que Judá añadía ya a su larga lista de pecados en contra de su Creador. Pareciera algo lógico buscar ayuda en momentos de peligro, pero antes de buscar esa ayuda los hijos de Dios deben consultar al Señor, para que Él sea quien los dirija a buscar la ayuda idónea para enfrentar la crisis que atraviesan.

El convenio entre Judá y el faraón egipcio, estuvo condenado desde un principio porque no provenía de Dios. Egipto había dejado de ser una potencia militar en esta región, y en realidad, la que alguna una vez fue una invencible nación estaba viviendo de su pasada reputación de grandeza y gloria. En el momento que Judá acudió a Egipto en busca de ayuda, no tenía la capacidad, ni el poder para defenderlo de los asirios, su ejército no estaba preparado para enfrentarse en batalla y destruirlos. Bajo el juicio divino, Judá por confiar y depender más en el poder del faraón, que en el poder del eterno Creador, sería humillado y avergonzado.

Queridos hermanos. Judá, al ver que el ejército asirio se acercaba destruyendo todo a su paso, tuvo miedo, y buscó una alianza estratégica con Egipto para poder defenderse de los ataques enemigos. Pero en esta búsqueda de ayuda, no tomó en cuenta a Dios, ni en su poder para defenderlos de la asechanza enemiga. Con esta acción, Judá se rebeló contra Dios y añadió más castigos sobre él. Hermanos. Ante cualquier peligro o aflicción, no busquemos ayuda y protección por nosotros mismos, por eso, antes de buscar esa ayuda debemos consultar a Dios. Él nos puede brindar su oportuna ayuda en tiempos de crisis, además, nos puede dirigir en dónde podemos encontrar esa ayuda que necesitamos. Pongamos toda nuestra fe y esperanza en las manos del Señor, teniendo la certeza de que Él siempre va estar esperando para ayudarnos oportunamente.

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