Jesus Is Life

LA LUZ QUE BRILLA EN TINIEBLAS

LA LUZ QUE BRILLA EN TINIEBLAS.

ISAÍAS 9:2 El pueblo que camina en oscuridad verá una gran luz. Para aquellos que viven en una tierra de densa oscuridad, brillará una luz. 3 … Se alegrarán ante ti como la gente se goza en la cosecha, y como los guerreros cuando se dividen el botín. 6 Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!NTV.

Debido a su rebeldía, el eterno Creador iba a derramar su juicio sobre el pueblo hebreo, tras ese juicio, el reino quedaría totalmente devastado y los pocos habitantes que sobrevivirían a ese terrible juicio caminarían sobre los escombros de su nación amada. Pero el profeta Isaías dio una luz de esperanza a los fieles que sobrevivan a la tragedia, a los que en esos días caminarán en una densa obscuridad. El profeta les promete que en medio de esa densa obscuridad, una luz radiante brillará por todo lo alto e iluminará a toda la nación. En aquel día glorioso, todo el remanente se alegrará, como los agricultores se gozan en la época de la cosecha, o como los guerreros que tras la victoria se gozan cuando se dividen el botín. Con esta promesa, el profeta alentó a los fieles para que no desfallezcan en su fe en Dios ante el juicio venidero sobre el reino, les alentó para que permanezcan firmes porque tras el juicio, Dios mismo haría que una luz radiante brille en todo el reino y dispersaría la obscuridad reinante en Jerusalén, esa luz, no solo dispersaría la obscuridad de la ciudad, sino también la obscuridad de la vida de sus habitantes.

Isaías prometió a su pueblo que un niño nacería en el reino; y que en Él, el gobierno de Jerusalén descansaría sobre sus hombros, y sería llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. En conformidad a la promesa anunciada por el profeta de Dios: Hace más de dos mil años, en la ciudad de David, la luz brilló en forma de niño. Esa luz resplandeció en todo lo alto y dispersó toda la oscuridad, el mundo fue liberado de sus cadenas. Pero el pueblo a quien se le hizo la promesa, no aceptó esa luz y prefirió seguir en medio de la obscuridad, prefirió seguir bajo sus delitos y pecados, prefirieron ir a la condenación eterna. Pero para los que reciben esa luz en sus vidas, para los que deciden dejar las tinieblas, e ir al encuentro de esa luz admirable, ya no hay más condenación, pues han encontrado en esa Luz la redención de sus pecados, la justificación y liberación de toda condenación.

Además, la promesa del profeta fue que en el gobierno de la Luz, la paz nunca tendría fin. Que reinaría con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. Esta promesa, no tuvo su cumplimiento en su totalidad cuando Cristo caminó en este mundo, Su gobierno desde el trono de David no se dio, pero se llevará a cabo en su regreso triunfal a este mundo. En su regreso tras su victoria sobre el maligno y sus secuaces, el Señor se sentará en el trono de David, y empezará a gobernar todo el mundo con rectitud y justicia. En su reinado todos los rastros de maldad y oscuridad desaparecerán. Todos los malvados serán condenados por no haber aceptado la Luz de Cristo.

Queridos hermanos. Desde que el pecado ingresó a este mundo, el hombre anda en la oscuridad, enceguecido por sus delitos y pecados, anda sin brújula, sin rumbo fijo, solo esperando la muerte para pagar sus pecados. Pero ante esta realidad que le esperaba al hombre, Dios en su inmenso amor por la humanidad, decidió actuar en su favor, y envió a su Hijo amado para que brille en medio de las tinieblas, y abra los ojos de los que viven en esa obscuridad. Cristo a través de su sacrificio, despejó las tinieblas de la vida de los hombres y alumbró sus caminos para que puedan llegar a la presencia de Dios Padre. Cristo es la Luz que Dios envió para que resplandeciera en los habitantes de la ciudad de David y no solo de ellos, sino para que resplandezca a todos los habitantes del mundo. Amigo. ¿Si usted; todavía no ha dejado ingresar la Luz de Cristo en su vida? Este es el momento preciso para que lo haga, no espere más, permita que esa luz sea parte de su vida. Refleje su luz de Cristo y resplandezca por todo lo alto. Alumbre a los que todavía andan en medio de las tinieblas. Nuestra luz que es nuestro amado Señor. Él tiene el poder de gobernar; y cada uno de Sus nombres, reflejan Sus cualidades divinas. Nuestro Señor es: Consejero admirable, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe de paz.

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