Jesus Is Life

EL REMANENTE

Ene 23, 2023

EL REMANENTE.

ISAÍAS 4:2 Pero en aquel día, el retoño del SEÑOR será hermoso y glorioso. El fruto de la tierra será el orgullo y la gloria de todos los sobrevivientes de Israel. 3 Los que queden en Sión serán un pueblo santo, los que sobrevivan la destrucción de Jerusalén y estén registrados entre los vivientes. 4 El Señor lavará la inmundicia de la hermosa Sión y limpiará a Jerusalén de sus manchas de sangre con el aliento abrasador de su ardiente juicio. NTV.

Desde el momento que el pecado entró al corazón del hombre, ha permanecido ahí durante todas las generaciones humanas. En todo ese tiempo, ningún hombre ha podido liberarse del dominio que el ejerce en su vida, por eso toda la humanidad sigue viviendo bajo su control y autoridad. Cada vez más, desde muy temprana edad, los niños ya empiezan a caminar en los caminos del pecado, debido a que la sociedad humana acepta las prácticas inadecuadas como si fuesen algo normal, y muchas veces las impulsan a través de los medios de comunicación. Los niños empiezan por desobedecer a sus padres y luego mientras van creciendo en edad, van aumentando más y más una serie de prácticas inadecuadas que son reprochadas por Dios. De esta forma el hombre hasta llegar a su edad adulta, llega a acumular un sinfín de pecados en sus hombros, lo que le hace merecedor de la ira de Dios sobre su vida.

En la actualidad, la humanidad está en una decadencia total, la ética y la moralidad han perdido todo sentido en este mundo de caos. Dios no tolera este comportamiento de la humanidad, por tal razón ya ha dictado su sentencia contra este mundo. Este mundo que fue perfecto en su creación, pero por culpa del pecado del hombre, ahora el planeta solo está esperando por la ejecución de la sentencia dictada por el Supremo Creador. El día que se ejecute la sentencia, la maldad será destruida de este mundo, los hombres que reusaron cambiar su mala vida, serán eliminados por el Señor Jesucristo. El Supremo Creador ama al pecador, pero odia el pecado. Su sentencia es contra el pecado mas no contra el hombre, el pecador que reúse dejar el pecado, será sentenciado conjuntamente con él, tal como ocurrió miles de años atrás cuando el Señor ejecutó su juicio sobre los reinos de Judá e Israel.

En la visión del juicio de Dios sobre los reinos de Judá e Israel, el profeta Isaías vio que no todos sus habitantes perecerían, sino que algunos sobrevivirían a esa masacre. Un pequeño retoño que Dios utilizaría para nuevamente repoblar la nación santa de Israel. También vio que Dios haría brotar milagrosamente toda suerte de frutos terrenales al servicio de los rescatados de Sión. Y todo esto sería para grandeza y honra de los que han sido salvados de la catástrofe general; y serían llamados santos, es decir, separados, consagrados a Dios, y, en consecuencia, puros, sin mancha y libres de todo pecado que habían condenado al pueblo.

Mediante la invasión del imperio Babilónico, el Señor llevó el castigo sobre el pueblo escogido, para levantar su inmundicia de pecado y limpiar sus manchas de sangre con el aliento abrasador de su ardiente juicio. Dios refinó a su pueblo reduciéndolos a escoria a través de la invasión babilónica, haciendo de esa manera que sufran las consecuencias de sus pecados. Pero a pesar de Su ira, el Señor jamás abandonó a su pueblo, más bien permaneció cerca de ellos para preservar un remanente de su pueblo amado. Los rescatados de Sión constituirían una nueva teocracia con un nuevo derecho de soberanía.

Queridos hermanos. En la actualidad, la sociedad humana cada vez más está pervirtiéndose, la inmoralidad sexual, la fornicación, el adulterio, la poligamia, el aborto, la idolatría, el consumo de estupefacientes y la opresión a los vulnerables está en auge. En algunos países del mundo, algunas de estas prácticas reprochables se están legalizando a través de las leyes, para que sean practicados con total normalidad sin ninguna clase de restricción. Todas las personas que apoyan o participan de esta clase de prácticas están caminando hacia el castigo Divino. Hermanos. Nosotros ya hemos sido refinados por el sacrificio que Cristo Jesús realizó en la cruz del calvario. Su sangre levantó nuestra inmundicia de pecado y limpió nuestras manchas de sangre. Por eso debemos vivir apartados de lo que la sociedad ve como normal y vivir conforme a la voluntad del Señor. Solo llevando una vida consagrada a Él, podremos escaparnos del día de Su ira, y ser parte del remanente que vivirá bajo su teocracia en el reino venidero.

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