Jesus Is Life

DIOS QUIERE PERDONAR SUS PECADOS

DIOS QUIERE PERDONAR SUS PECADOS.

ISAÍAS 1:2 ¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el SEÑOR: Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra mí. 4 ¡Qué nación tan pecadora, pueblo cargado con el peso de su culpa! Está lleno de gente malvada, hijos corruptos que han rechazado al SEÑOR. Han despreciado al Santo de Israel y le han dado la espalda. 18 Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto dice el SEÑOR. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana. 20 Pero si se apartan y se niegan a escuchar, la espada de sus enemigos los devorará. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!. NTV.

Los padres cuidan y protegen con mucho amor a sus hijos, les cuidan desde que nacen, les dan protección, les guardan de todos los peligros, les dan todo lo que necesitan para que vayan desarrollándose, les guían en cada uno de sus pasos, derraman mucho amor por cada uno de sus hijos. Los hijos cuando crecen, cuando ya pueden desenvolverse por sí mismos en la sociedad se olvidan de todo el sacrificio de sus padres, se olvidan de todo el amor que recibieron, se rebelan contra ellos, se hacen desobedientes a las órdenes de ellos, no respetan para nada las palabras de sus padres. Dios creó con tanto amor a toda la humanidad, como un buen padre, los cuidó y los sustentó, tal como los padres terrenales cuidan a sus hijos y mucho más. La humanidad al igual que los hijos que se olvidan del amor y el cuidado de sus padres terrenales, se van olvidado del amor y la protección de su Creador cada día más.

Dios, desde el momento que liberó a las tribus de Israel de la servidumbre en Egipto, los había cuidado y bendecido en gran manera, dándoles un territorio propio para que formasen una nación. Los había cuidado tal como los padres cuidan a sus hijos, pero nada de eso conmovió el corazón del pueblo para reconocer el cuidado, la protección y la provisión de Dios, más bien en la mínima oportunidad, el pueblo se rebeló contra su Creador, pecando en gran manera, ellos no querían conocer ni entender a Dios. A través de Isaías, el Señor presentó sus cargos contra Judá debido a que se rebelaron y lo abandonaron. Con la violación del pacto moral y espiritual se buscaban el castigo. Antes de derramar su ira, les envió advertencias y no quisieron oír. Al igual que el pueblo judío, en la actualidad, la humanidad cada día va acumulando sus pecados, cada persona transita por las calles del mundo cargando el gran peso de su culpa. Definitivamente el mundo está lleno de personas malvadas y perversas. Padres perversos crían hijos que desde temprana edad rechazan al SEÑOR y siguen los mismos ejemplos de la sociedad corrupta. Acumulando de esa manera la ira de Dios contra ellos.

Dios nunca ha querido derramar su ira sobre la humanidad, por eso ha tratado una y otra vez de resolver la rebeldía del hombre. En el pasado, Dios llamó al pueblo judío para resolver el asunto de sus pecados y no llevarlos a la condenación eterna. Dios dijo al pueblo judío: vengan ahora, acérquense ante mi presencia y arreglemos su rebeldía, aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana. Dios les prometió que si se acercaban a Él con un corazón humillado y arrepentido, perdonaría absolutamente todos sus pecados, no quedarían huellas de que ellos cometieron faltas ante Él. Pero también les prometió que si se negaban a escucharlo, su ira sería sobre ellos. Dios ejecutaría su juicio sobre Judá a través de los reinos vecinos, quienes terminarían por destruir todo el reino.

Queridos hermanos. Las mismas promesas que Dios hizo al pueblo de Judá en el pasado, las hace a la humanidad en el presente. Dios no quiere que las generaciones actuales vayan a la condenación, no quiere derramar su castigo sobre ellos, por eso está haciendo un llamado para que se pongan a cuentas con Él, pero si se niegan a este llamado no le quedará más remedio que derramar su justa ira sobre los insensatos. Amigo. Si usted sigue todavía en la cautividad del pecado, Dios lo está llamando en este momento. Él quiere conversar con usted, Dios le dice: hijo mío tranquilo, aunque tus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela teñida de púrpura, yo los dejaré blancos como la lana. Dios quiere actuar en su vida, quiere liberarlo de la condenación eterna y renovarlo por completo. Quiere que sea su hijo y llenarle de bendiciones, quiere escuchar y atender sus oraciones. Definitivamente Dios quiere que usted este un día en su presencia gozando eternamente.

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