Jesus Is Life

BAJO LAS ALAS DEL SEÑOR.

En una situación de peligro, todos nosotros buscamos un refugio, o una fortaleza bien fortificada para resguardarnos de la asechanza maligna. Una vez que localizamos ese lugar fortificado, corremos presurosos para resguardar nuestras vidas. Una fortaleza por más que sus paredes estén bien fortificadas, no resistirá los ataques constantes del enemigo, pues en algún momento terminarán por ceder las paredes y se destruirán. Una vez derribadas las paredes de la fortaleza, todos los refugiados quedarán expuestos a la asechanza enemiga. En ninguna fortaleza terrenal, podremos encontrar un verdadero refugio, sino es en las alas de nuestro amado Señor, y esto nos afirma el salmista: “Con sus plumas te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección.” Salmos 91:4 NTV.

En la sabia creación de Dios, es asombroso ver cómo las aves cuidan de sus polluelos, pues en medio del peligro, los polluelos corren presurosos al regazo de su madre, quien extiende sus alas alrededor de ellos para resguardarlos de la amenaza inminente, y si es necesario, las aves luchan contra las amenazas a sus polluelos, hasta el punto de dar su vida para protegerlos. El escritor de este salmo, asemeja la protección de las aves a sus polluelos, con la protección de Dios a su pueblo. Dios es refugio seguro de todos los que corren a Su regazo. En medio del peligro, Él desplegará su mano victoriosa para protegerlos de toda asechanza maligna. Dios en conformidad a sus promesas, brindará su protección a sus hijos y los revestirá con una armadura impenetrable.

Los cristianos podemos tener la seguridad de que Dios es nuestra protección, un refugio seguro cuando atravesamos pruebas y aflicciones. Por eso, cuando estemos en medio del peligro, Él con su mano victoriosa nos protegerá de las asechanzas de nuestros adversarios y nos revestirá con una armadura impenetrable. Nuestro Señor, no solo nos protegerá de nuestros adversarios físicos, sino también de nuestro adversario espiritual, quien constantemente nos acecha como un león hambriento para hacernos tropezar y que caigamos de nuestra salvación en Cristo Jesús. En medio del peligro, no dudemos en correr a los brazos de nuestro Señor, solo bajo sus alas encontraremos el verdadero refugio para nuestras vidas.

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