Jesus Is Life

CRISTO HIZO SUYOS NUESTROS PECADOS

De niños cuando hacíamos alguna travesura o algún desastre en la casa o en cualquier otro lugar, con regularidad culpábamos a otros para no recibir el castigo que nos merecíamos. En la edad adulta, al igual el hombre cuando comete algunas faltas, siempre busca a quien echarle la culpa y así escaparse de cualquier reprenda o castigo merecido. Los hombres serían felices si alguien voluntariamente asumiera la culpabilidad de cada una de las faltas que cometieren, y estuvieran dispuestos a recibir las consecuencias de esas faltas. Pero en realidad hay alguien que justamente hizo esto por todos los hombres en el pasado. Cristo asumió voluntariamente la culpabilidad y el castigo por todos los pecados de los hombres, tal como lo afirma el apóstol Pedro: “Cristo hizo suyos nuestros pecados, y por eso murió en la cruz. Lo hizo para que nosotros dejemos por completo de hacer el mal, y vivamos haciendo el bien. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.” 1 Pedro 2:24 TLA.

Los hombres constantemente están pecando y son dignos de recibir el castigo por esos pecados, pero Jesucristo por su gran amor y misericordia, vino a este mundo e hizo suyos todos los pecados de los hombres y asumió todo el castigo por esos pecados. Cristo no solo sufrió como ejemplo para el cristiano, sino mucho más importante, como sustituto del cristiano. Cargar con los pecados de los hombres implicó ser castigado por ellos. Cristo llevó la condena y el castigo en el lugar de los creyentes, de tal modo que satisfizo la justicia de un Dios santo. El sacrificio realizado por Cristo, fue suficiente para los pecados del mundo entero, se llevó a cabo por todos los que habrían de creer, es decir, por toda la humanidad, estando muertos a los pecados. Esto es así por el milagro de estar en Cristo, el creyente muere al pecado en el sentido de que pagó su castigo que es la muerte, al estar en Cristo quien murió como su sustituto perfecto y ahora vive a la justicia.

Cristo ofreció en Él la culpa por los pecados de los hombres sobre la cruz, como sobre el altar de Dios, para que fuesen expiados, gracias a su sacrificio, los hombres han sido declarados justos, el castigo por los pecados fue pagado por su muerte; además fueron resucitados para que anden en una vida nueva con el poder y la presencia del Espíritu Santo en su interior. Cristo sufrió para que los hombres dejen por completo de hacer el mal y vivan haciendo el bien. Por medio de las heridas de Cristo en la cruz, los creyentes reciben sanidad espiritual de la enfermedad mortal del pecado.

La agonía del Salvador no fue causada por Sus propios pecados, porque Él no cometió ningún pecado. Su agonía y dolor fue causado por nuestros pecados porque nos amó profundamente y no quiso que nosotros atravesáramos por ese dolor terrible de la condenación que acarrea el pecado. Ahora ya no tenemos ninguna condenación que pagar gracias a su sacrificio, por eso, como muestra de gratitud a Su amor y sacrificio, debemos abandonar completamente todas las acciones perversas que realizábamos antes de conocerle. Ahora debemos vivir para agradarle, procurando siempre hacer el bien en conformidad a su Santa voluntad.

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