Jesus Is Life

LA PIEDRA QUE HACE TROPEZAR

LA PIEDRA QUE HACE TROPEZAR

Los seres humanos llevamos una vida ajetreada, día tras día recorremos las distintas calles de la ciudad con nuestras mentes enfocadas en las distintas cosas que quisiéramos realizar a la vez, en esa condición, no miramos atentamente en donde pisamos, y en ocasiones, por esta falta de atención tropezamos con una piedra y caemos abruptamente ocasionándonos heridas dolorosas. Si prestáramos atención al camino por donde estamos andando, no tropezaríamos con las piedras y nos ahorraríamos el dolor que producen las caídas. Tropezarse con una piedra puede causar un gran dolor, pero más dolor puede llegar a causar al hombre si se tropieza con Cristo Jesús, Quien es la piedra de tropiezo para muchos hombres que viven satisfaciendo a su naturaleza carnal: “Además, Él es la piedra que hace tropezar a muchos, es la roca que los hace caer. Tropiezan porque no obedecen la palabra de Dios y por eso se enfrentan con el destino que les fue preparado.” 1 Pedro 2:8 NTV.

Para todo aquel que no quiera creer en el mensaje salvífico de Cristo, Él viene a ser piedra de tropiezo y roca que los hace tropezar. Los hombres, o bien se inclinan ante Él arrepentidos por su delitos y pecados con fe para salvación de sus almas, o tropiezan sobre Él cayendo al castigo eterno. Los hombres no tropiezan por alguna dificultad intelectual que puedan tener, ni tampoco porque haya nada en el Señor Jesús que haga imposible creer en Él. Ellos tropiezan porque voluntariamente desobedecen las enseñanzas dejadas por Cristo. Los hombres prefieren vivir bajo el dominio de su carne, porque esa es la voluntad humana.

Jesucristo vino a este mundo para dar salvación a través de su sacrificio a todas las personas sin ninguna clase de restricciones. Pero lo que pudo haber sido la salvación para el hombre vino a ser la causa de su más honda condenación, porque el hombre no quiere aceptar el sacrificio que Cristo realizó en su favor. Este hecho puntual es la piedra de tropiezo, es la roca que hace que los hombres caigan a la condenación eterna. Porque el castigo es más severo para los que desprecian el sacrificio de Cristo, que para los que despreciaron las leyes dadas en el Antiguo Testamento.

Desde tiempos remotos, Dios ha determinado que su amado Hijo sea el medio de salvación si cree o el medio de juicio si rechaza las buenas nuevas de salvación. La incredulidad es su desobediencia, porque el llamado del evangelio es a arrepentirse de sus pecados y creer en las enseñanzas de Cristo. Los hombres no fueron destinados por Dios para ser desobedientes e incrédulos a Su palabra, más bien fueron destinados a la condenación. El juicio por la desobediencia y la incredulidad como la salvación por fe, han sido determinados por Dios en la eternidad.

Cristo Jesús vino a este mundo para darnos salvación, pero si rehusamos voluntariamente aceptar ese precioso regalo, se convertirá en la causa de nuestra ruina, la causa de nuestra condenación definitiva. Si ya hemos aceptado el regalo de la salvación, llevemos una vida de total obediencia a cada una de las enseñanzas de nuestro Señor, pues si no lo hacemos, será la piedra que nos lleve a nuestra condenación eterna, separados definitivamente de nuestro Padre Celestial.

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