Jesus Is Life

DIOS SALVA Y RESCATA A SUS HIJOS.

SALMOS 144:1 Alaben al SEÑOR, mi roca. Él entrena mis manos para la guerra y da destreza a mis dedos para la batalla. 2 Él es mi aliado amoroso y mi fortaleza, mi torre de seguridad y quien me rescata. Es mi escudo, y en él me refugio. Hace que las naciones se sometan a mí. 7 Alcánzame desde el cielo y rescátame; sálvame de las aguas profundas, del poder de mis enemigos. 8 Su boca está llena de mentiras; juran decir la verdad pero, al contrario, mienten. 11 ¡Sálvame! Rescátame del poder de mis enemigos… NTV.

En los tribunales de justicia, antes de que los testigos o los acusados rindan sus declaraciones, los magistrados de turno, les toman juramento, para que en sus declaraciones solo digan la verdad, pero a pesar de hacer los juramentos, algunos testigos y acusados faltan a sus juramentos y declaran falsedades según a sus conveniencias. Este hecho de faltar a sus palabras, no solo sucede en los tribunales de justicia, sucede en todos los ámbitos, ya que el hombre por la pecaminosidad de su ser, constantemente miente a su conveniencia. En el pasado, el salmista fue víctima de hombres perversos que habían jurado decir la verdad, pero no lo hicieron, más con sus falsedades, blasfemaron contra el siervo de Dios.

El salmista pese a la situación adversa que estaba atravesando, en oración, dio gracias al Señor, y lo exaltó por la grandeza de su poder y majestad. Exclamó de todo corazón por todo lo alto que, el Señor era su roca eterna. Quien entrenaba sus manos para la guerra y daba destreza a sus dedos para la batalla. Y sobre todo que Él era su aliado amoroso y su fortaleza, su torre de seguridad, y quien Lo rescata de las manos opresoras. Su escudo, en quien se refugiaba. David vivió en los tiempos de la teocracia de Israel. En esos tiempos, los conflictos armados entre las naciones vecinas eran muy comunes. Cada nación buscaba someter a las otras naciones para ejercer su dominio y extender su gobierno.

En aquel tiempo, el eterno Creador daba poder al gobernante de su pueblo para que someta a sus enemigos. Dios había entrenado a David para que salga airoso de las batallas y someta a sus enemigos en múltiples ocasiones. Además, fue su torre, su refugio, su escudo protector para repeler los ataques de sus enemigos. Dios fue el aliado fiel de David en momentos de tormenta. Al igual que en el pasado, en el presente, Dios sigue siendo el aliado fiel de todos los que en el confían, de los que han puesto su esperanza en Él. Dios es su roca fuerte, su Torre de refugio, su Escudo protector de toda asechanza maligna.

En su oración, el salmista después de alabar y glorificar a Dios, le pidió que lo alcanzara con sus amorosos brazos desde el cielo y lo rescatara; que lo salvara de las aguas profundas, y del poder de sus enemigos. David se encontraba en una situación difícil y complicada, solo la mano poderosa de Dios lo podía liberar de la asechanza de sus enemigos, solo Él le podía extender la mano para salvarle de las aguas profundas. Los ataques de sus enemigos, no solo eran a través de las armas, sino también a través de las palabras. Los hombres que habían jurado decir la verdad, perversamente habían blasfemado contra el ungido de Dios. El salmista definitivamente quería ser salvado y rescatado de las lenguas injuriosas y de toda asechanza maligna.

Queridos hermanos, en tiempos de tormenta y aflicción, Dios fue el mejor aliado de David, fue su roca fuerte, su torre de refugio, su escudo protector y su fortaleza, por eso, alabó y glorificó el santo nombre de Dios. Además, expresó su confianza en Dios para que lo salve y rescate de las aguas profundas y de los hombres perversos que lo infamaban y lo oprimían. Dios no solo ayuda, cuida y protege a sus siervos, sino también los rescata de toda asechanza maligna. Esa es la confianza que pueden tener todos sus hijos, ya que Dios es fiel y amoroso siempre. Hermanos, ante cualquier tormenta que podamos estar atravesando, al igual que David, podemos acudir confiadamente a Dios para que nos salve y rescate de las aguas profundas de nuestras aflicciones, y nos proteja de toda asechanza maligna. Alabemos y glorifiquemos a Dios por todo lo que hará a nuestro favor, Él es nuestra roca fuerte, nuestro refugio seguro, nuestro escudo protector y nuestra fortaleza.

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