Jesus Is Life

SOMOS INCAPACES DE SALVARNOS

Algunos grupos religiosos alrededor del mundo, enseñan a sus adeptos que pueden alcanzar la salvación y la vida eterna por medio de sus propias fuerzas. Enseñan que a través de sus acciones pueden alcanzar la misericordia y el favor de Dios para entrar al reino de los cielos. Tales enseñanzas son erróneas y van contra la Palabra de Dios, ya que la salvación y la vida eterna no pueden ser logradas por las acciones que los hombres puedan realizar, a pesar de que sus acciones fueran demasiadamente buenas el hombre es totalmente incapaz para alcanzar la salvación, tal como lo afirma el apóstol Pablo: “Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.” Romanos 5:6 NTV.

Los pecadores no regenerados están muertos en su espíritu y son totalmente incapaces de hacer algo para ayudarse a sí mismos, son incapaces de alcanzar la salvación y la vida eterna en sus propias fuerzas. Por eso fue necesario que en el tiempo predeterminado por Dios Padre, Cristo Jesús viniera a este mundo para entregar su vida por los hombres. El unigénito Hijo de Dios, no murió por buenos hombres, como algunos podrían suponer, sino por los impíos incapaces de alcanzar por sí mismo la redención de sus pecados. En los hombres no había virtud alguna ni excelencia que pudiese encomendarse a Dios, eran totalmente indignos para obtener la misericordia y su favor, pero de todos modos, Cristo Jesús vino a este mundo y entregó su vida en la cruz del calvario para dar salvación a los hombres pecadores.

Gracias al sacrificio de Cristo Jesús, el status del hombre pecador fue cambiado ante Dios. Aunque eran pecadores, Jesús les puso en la debida relación con Dios. Pero eso no es todo, Cristo no solo cambió el estatus del pecador, también le cambió su estado. La muerte de Cristo cambió el status del pecador; su vida de Resurrección cambió su estado. Jesús empieza por poner a los pecadores en la debida relación con Dios aun cuando son pecadores; y continúa, por su Gracia, capacitándolos para que abandonen el pecado y sean personas nuevas y buenas. Un pecador salvado no puede seguir siendo pecador; tiene que hacerse bueno. Tiene que empezar a vivir en conformidad a la voluntad de Dios Padre, cumpliendo y obedeciendo cada una de sus enseñanzas.

Es claro y evidente que nosotros no podemos hacer nada para alcanzar la salvación tal como enseñan erróneamente algunos grupos religiosos. Nuestra salvación tiene su origen en Dios, por eso, en el momento oportuno y bajo su designio, Cristo Jesús vino para darnos la salvación y reconciliarnos con Dios Padre. Jesús no vino a cambiar Su actitud hacia nosotros, sino a mostrarnos cómo es y ha sido siempre Su Padre. Vino para demostrarnos, sin lugar a duda, que nuestro Padre Celestial nos ama profundamente y quiere que eternamente vivamos en su presencia.

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