Jesus Is Life

SOMOS LIBRES

SOMOS LIBRES

Antes de conocer a Cristo nosotros éramos esclavos del pecado, sometidos a su servicio y haciendo siempre su voluntad. De esa esclavitud que nos arrastraba a la condenación eterna, lejos de la presencia de Dios, un día fuimos liberados por Cristo. Ahora ya no somos más esclavos del pecado, somos libres de toda condenación, libres para acceder al trono de la gracia de Dios. Algunos cristianos mal interpretan esta libertad de la condenación para vivir bajo los deseos perversos de su carne, practicando todas las cosas que no le agradan a Dios. La libertad que Cristo nos dio, no es una libertad para hacer lo que nosotros deseemos, somos libres para hacer la voluntad de nuestro Redentor, tal como lo afirma el apóstol Pedro: “Pues ustedes son libres pero, a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal.” 1 Pedro 2:16 NTV.

Gracias al sacrificio de Cristo, el creyente fue liberado de la esclavitud del pecado y libre de toda condenación eterna. La libertad en Cristo, no quiere decir que el cristiano puede hacer lo que le dé la gana. Quiere decir que es libre para actuar como es debido, para vivir en conformidad a la voluntad de Dios. El creyente ya no está al servicio del pecado, ahora está al servicio de Dios con todos sus dones y talentos. Solamente en Cristo la persona es liberada de sí misma y del pecado de forma que pueda llegar a ser tan buena como debe ser. La libertad se produce cuando una persona recibe a Cristo como Rey de su corazón y Señor de su vida.

El apóstol Pablo advierte a todos los seguidores de Cristo, afirmando que la libertad que tienen en Cristo, no es una licencia para llevar una vida de pecado, ni tampoco una excusa para hacer el mal. Pues la libertad que tiene, es para vivir de acuerdo a los estándares de Dios, los cuales se encuentran registrados en las páginas de las Sagradas Escrituras. Los creyentes deben disfrutar su libertad en Cristo, pero no poniéndose un velo o una máscara para encubrir lo que en realidad es pecaminosidad y maldad. La libertad cristiana nunca debe ser una excusa para la gratificación egoísta o la licencia moral.

Ya no estamos al servicio del pecado, ahora estamos al servicio de Dios, por eso, debemos deshacernos de toda la conducta pecaminosa que todavía tenemos albergada en nuestro interior, para no seguir ofendiendo a nuestro Redentor que entregó Su preciosa vida en la cruz del calvario, para darnos la libertad de toda condenación. Debemos empezar a actuar a la luz de la presencia de nuestro Señor, obedecer en todas las cosas, hacerlo todo para Su honra y gloria. La verdadera libertad no es vivir conforme a nuestros deseos, eso es libertinaje. La verdadera libertad es llevar una vida en conformidad a la voluntad de nuestro amado Señor.

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