Jesus Is Life

NO NOS AFERREMOS A UNA POSICIÓN

NO NOS AFERREMOS A UNA POSICIÓN

Cuando las personas ocupan un puesto de liderazgo o autoridad por mucho tiempo, se encariñan con el cargo, y les cuesta desprenderse de esa posición voluntariamente. Les cuesta desprenderse porque no quieren perder la autoridad que han ejercido por mucho tiempo, y quieren mantenerse en el rol de relevancia en presencia de los demás. En esto también caemos algunos seguidores de Cristo, ya que en ocasiones nos aferramos tanto al liderazgo ministerial y no delegamos nuestra posición a las nuevas generaciones que posiblemente puedan ser más capaces que nosotros en el ministerio. En contraste a nosotros, Cristo Jesús no se aferró a su posición Divina y se hizo menos importante que los ángeles, esto lo afirma el escritor de la epístola a los Hebreos: “Pero Dios nos ama y envió a Jesús a morir para salvarnos. Por eso, aunque Dios permitió que, por algún tiempo, Jesús fuera menos importante que los ángeles, ahora Jesús ha recibido gloria y honor.” Hebreos 2:9 TLA.

Jesucristo a pesar de poseer una posición más privilegiada en el reino de los cielos, se sometió a la voluntad de su amado Padre, y se despojó de su divinidad sin ninguna clase de oposición, por que entendió que su Padre amaba a toda la humanidad. En su despojo de su divinidad, Jesucristo se hizo poco menor que los ángeles por un breve espacio de tiempo, específicamente durante los treinta y tres años de Su ministerio terrenal. El amor de Dios hacia al hombre condujo a su amado Hijo a la muerte, como Representante y Sustituto de toda la humanidad; es decir murió como hombre y murió por los hombres. Llevó en Su cuerpo en la cruz todo el juicio de Dios contra el pecado, para que los que en él creen nunca tengan que pasar por el juicio de Su Padre, ni tengan que ser condenados a una eternidad de sufrimiento.

Su descenso del cielo a Belén, a Getsemaní, a Gabata, al Gólgota y al sepulcro, marcan las etapas de Su humillación, más ahora está coronado de gloria y de honra, y todas las cosas, incluidos los ángeles, le están sujetas por la eternidad. Su exaltación es un resultado de Su padecimiento y muerte; la cruz condujo a la corona eterna. ¿Si Cristo Jesús se despojó de su divinidad sin ninguna oposición, porque nosotros nos aferramos a una posición? No debemos aferrarnos a un puesto de liderazgo en ninguna de las áreas, y menos aún en nuestro servicio al Señor. Si hay hermanos dentro de nuestras congregaciones que sean más preparados para ejercer el ministerio que estamos liderando, deleguemos el liderazgo y pongámonos a sus órdenes para servir a nuestro Señor bajo su dirección.

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