Jesus Is Life

SIRVAMOS A OTROS CON NUESTROS DONES

SIRVAMOS A OTROS CON NUESTROS DONES

Tener un poder o una capacidad especial, seguramente fue uno de los anhelos que teníamos cuando éramos niños. En algunos, este anhelo de tener una capacidad especial todavía persiste en la edad adulta. En la actualidad, ¡A quién no le gustaría tener el poder de teletransportarse, y poder estar en cualquier lugar en un abrir y cerrar de ojos!. Seguramente con este poder, muchas personas dejarían de atrasarse a sus citas o tener el poder de ser invencibles. Este poder también ayudaría a las personas, a que puedan caminar tranquilamente por las calles de la ciudad, sin temor a ser asaltados. Si alguno de nosotros tuviésemos algún poder especial, no lo ocultaríamos, más bien lo utilizaríamos para nuestro bienestar o para el bienestar de las personas que nos rodean. La verdad es que todos los cristianos tenemos una capacidad especial que nos ha dado el Señor para que sirvamos a otros, esto lo afirma el apóstol Pedro: “Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros”. 1 Pedro 4:10 NTV.

Cada creyente ha recibido del Espíritu Santo de Dios un don especial. Un don espiritual es una habilidad sobrenatural que Dios concede por su gracia. Cada cristiano en conformidad al don recibido tiene una función específica que debe ejercer como miembro del Cuerpo de Cristo. Algunos cristianos, conscientes del don que tienen, creen que tienen el derecho de usarlo como lo consideren conveniente. Otros creen que no han recibido ningún don espiritual. A ambos grupos el apóstol Pedro se dirige mediante este versículo. Él dice que todos los que han aceptado a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, han recibido algún don espiritual. También recalca que esos dones son para servir a otros. Los dones espirituales son una administración que Dios concede a sus hijos, no deben ser empleados para beneficios egoístas, sino para la gloria y la honra del Señor y para bendición de otros.

Cada uno de nosotros como hijos de Dios, hemos recibido algún don espiritual de parte del Espíritu Santo, debemos ser buenos administradores de esos dones, y utilizarlos para servir a los demás en el cuerpo de Cristo, pero no a regañadientes, sino con toda la alegría de poder glorificar a Cristo a través de nuestro servicio en la comunidad de los fieles. No ocultemos los dones que el Espíritu Santo nos dio, manifestémoslos en público sirviendo a otros, como manifestaríamos si tuviésemos algún poder especial. El don espiritual es más valioso que cualquier poder que tengamos, pues este regalo inmerecido que el Señor nos dio, nos llenará de gozo en nuestra vida eterna, si lo utilizamos para honrar y glorificar Su Santo nombre aquí en la tierra.

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