Jesus Is Life

PERSEVERAR EN LA ORACIÓN

PERSEVERAR EN LA ORACIÓN.

SALMOS 88:1 Oh SEÑOR, Dios de mi salvación, a ti clamo de día. A ti vengo de noche. 2 Oye ahora mi oración; escucha mi clamor. 3 Mi vida está llena de dificultades, y la muerte se acerca. 7 Tu ira me oprime; con una ola tras otra me has cercado. 9 Los ojos se me cegaron de tantas lágrimas. Cada día suplico tu ayuda, oh SEÑOR; levanto a ti mis manos para pedir misericordia. 13 Oh SEÑOR, a ti clamo; seguiré rogando día tras día. NTV.

Las tribulaciones son un común denominador en la vida de las personas, ya que toda persona sin excepción, en algún momento de su vida, ha sufrido una tribulación. Pero también hay personas que no solo han tenido que atravesar por una , sino que han tenido que atravesar diversas a lo largo de sus vidas, incluso hay personas que viven en una tribulación constante. Dentro de las personas que viven en una tribulación constante, se encuentran las personas que sufren de una enfermedad catastrófica como: el SIDA, los diferentes tipos de cáncer, la diabetes, y muchas otras enfermedades más. Alguna de estas personas, han tenido que vivir con los síntomas dolorosos de estas enfermedades toda su vida, no han encontrado paz para sus cuerpos en ningún instante. Por eso, la mayoría de personas que padecen enfermedades catastróficas han perdido toda clase de esperanza de encontrar la sanidad anhelada para sus cuerpos.

El salmista al encontrarse en medio de una enfermedad grabe, había clamado al Señor de día y de noche, pero no había encontrado la respuesta a sus oraciones. La enfermedad que atravesaba el salmista, no era una enfermedad pasajera, era una enfermedad que había adquirido en los tiempos de su juventud, y en todos esos años de su vida no había encontrado el alivio para su cuerpo. A pesar de todo su clamor, el salmista no había encontrado el favor de Dios, solo había encontrado dolor y tormento, por eso cuando los síntomas de la enfermedad agudizaron aún más, sintió que el día de su muerte estaba a la vuelta de la esquina. Toda persona que tiene fe en el Señor, al igual que el salmista, en el momento que llegan las tribulaciones a su vida, se acerca confiadamente ante el Señor a través de la oración para que le libere de sus aflicciones. Pero cuando pasa el tiempo y la situación cada vez se le pone cuesta abajo, la fe del cristiano en el Señor poco a poco se desvanece, hasta el punto de que empieza a dudar en el poder de Dios.

El salmista al no hallar la respuesta del Señor a sus oraciones, sintió que Él estaba airado con él, por eso en su clamor le dijo al Señor: Tu ira me oprime; con una ola tras otra me has cercado. Los ojos se me cegaron de tantas lágrimas

El sufrimiento que había experimentado el salmista, había sido tan agudo, que el dolor de la enfermedad le parecía como el látigo de las olas del mar sobre la orilla de la playa. Los dolores de la enfermedad le habían llegado una tras otra que habían hecho que el salmista derramara lagrimas hasta el punto de que sus ojos casi enceguecieran. A pesar de todo el sufrimiento, el salmista no dejaba de confiar en el Señor, por eso perseveraba todos los días en oración con sus manos levantadas pidiendo misericordia y pronta liberación de su aflicción. Prometió no desfallecer en su oración, sino que perseveraría hasta encontrar el favor de Dios.

Queridos hermanos, a pesar de que todo iba de mal en peor a causa de su enfermedad, el salmista fue capaz de contarle a Dios todo lo que sentía para encontrar su misericordia y la respuesta a sus oraciones. El dolor no hizo que pierda su fe en el poder de Dios para restaurar su vida y darle la sanidad anhelada, por eso prometió que seguiría orando todos los días hasta encontrar el favor de Dios. Hermanos, cuando pasa el tiempo y nuestras súplicas de clamor no son contestadas, fácilmente perdemos nuestra esperanza en el Señor. En esos momentos de angustia, pensamos que el Señor se ha olvidado de nosotros y no va a dar respuesta a nuestras oraciones. Al igual que el salmista, no debemos perder nuestra esperanza en el Señor, debemos perseverar en oración, confiar en que el Señor a su debido tiempo nos liberará de nuestras aflicciones. Pero también habrán casos en los cuales Dios no derrame de su sanidad en nuestras vidas, si es así, debemos soportar las aflicciones y seguir clamando hasta que Dios nos saque de esta vida y nos lleve a su presencia.

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