SEAMOS INTELIGENTES

A lo largo de nuestra existencia, ¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: No hagas esto sino vas a sufrir las consecuencias? ¿Seguro que muchas veces verdad?. Desde que tenemos uso de razón, nuestros padres, al igual que las personas que nos aprecian, nos han repetido un centenar de veces esa frase para que no nos metamos en problemas, pero muchas veces, nuestra insensatez nos ha llevado a hacer caso omiso de esa advertencia, razón por la cual hemos tenido que sufrir las consecuencias de nuestra insensatez. Sin duda, los seres humanos somos expertos para meternos en problemas a pesar de poder evitarlos. El escritor de Proverbios, a las personas que actúan con insensatez los llama faltos de entendimiento: “Prever el peligro y evitarlo es actuar con inteligencia; hay que ser muy tonto para no preverlo ni evitarlo.” Proverbios 27:12 TLA.

Una persona inteligente cuando ve el peligro se aparta pronto, porque no quiere sufrir las consecuencias, pero una persona que no es inteligente, cuando ve el peligro sigue adelante a pesar de saber las consecuencias que le acarrearán. El pecado es el peligro más grave que existe en el mundo para cualquier ser humano, porque el pecado separa al hombre de su relación con Dios. Caer en sus redes, hace al hombre merecedor a la condenación eterna en el lago de fuego. Todos los seguidores de Cristo conocen la consecuencia funesta del pecado, pero a pesar de este conocimiento, algunos cristianos insensatos al ver acercarse este peligro se quedan deslumbrando, se dejan seducir del pecado y caen en sus redes, haciéndose merecedores al castigo. Pero otros cristianos actúan con inteligencia al ver acercarse el peligro, se apartan pronto de él para no caer en sus redes.

Nosotros como seguidores de Cristo, ¿A qué grupo de cristianos pertenecemos?, ¿Al grupo de los cristianos inteligentes que corren cuando ven el peligro, o al grupo de los cristianos insensatos que se dejan seducir del pecado fácilmente?. Dios ha derramado su sabiduría en la vida de cada uno de sus seguidores, por eso, nosotros no debemos comportarnos como los insensatos que se dejan seducir del pecado. Debemos actuar con inteligencia y correr pronto al ver que se acerca el pecado a nuestras vidas. Ser sabios y prudentes, nos apartará de toda condenación futura y nos asegurará una vida eterna en la morada celestial. Pero si todavía no tenemos la fortaleza necesaria para correr del pecado, oremos al Señor para que nos arme de fortaleza, y así no nos dejaremos seducir fácilmente.

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