PRONUNCIEMOS PALABRAS QUE SANEN HERIDAS

 

Es común entre las personas realizar comentarios imprudentes contra su prójimo que está atravesando por alguna situación adversa. Situaciones como: el despido de un empleo, problemas económicos, familiares, o enfermedades. Algunos comentarios que se hacen a la ligera, no tienen intenciones en lo mínimo de herir a la persona, sin embargo, pueden llegar a lastimar su sensibilidad. En el grupo de las personas que hablan a la ligera sin meditar en las palabras, muchas veces también caemos los seguidores de Cristo, ya que en ocasiones, no medimos nuestras palabras al momento de realizar comentarios en algún asunto en particular. A los que solemos hablar sin pensar, el escritor de Proverbios nos instruye para que dejemos de ser insensatos al momento de dar nuestros comentarios: “El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.” Proverbios 12:18 TLA.

 

El escritor de Proverbios relaciona las palabras de una persona que habla sin pensar con un afilado cuchillo. Un cuchillo afilado, si se lanza a la persona, puede ocasionar una herida profunda, al igual que las palabras que se pronuncian sin pensar pueden llegar a herir la sensibilidad de las personas, y muchas veces pueden ocasionar más daño que el mismo cuchillo afilado. Las personas que están atravesando por una tribulación, no necesitan palabras o comentarios hirientes, palabras que afirmen su culpabilidad de la desgracia que están atravesando, más bien, necesitan palabras que les alienten, palabras que les conforten, les motiven y les den fuerza para seguir adelante en medio de la adversidad.

 

Como seguidores de Cristo, no debemos emitir comentarios a la ligereza como lo hacen la mayoría de los necios, debemos ser sabios y pensar muy bien en lo que vayamos a decir, porque nuestras palabras deben ser más dulces que la miel. No palabras que hieran o que hundan más a la persona en su desgracia, sino palabras que sanen heridas ocasionadas por la maldad de este mundo. Si nosotros no tenemos nada bueno que decir a las personas que están atravesando por una adversidad, es mejor que cerremos nuestros labios y desistamos de realizar algún comentario, antes que pronunciar palabras necias o vacías que puedan ocasionar a la persona un dolor más profundo del que ya está sintiendo.

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