DIOS DISCIPLINA A LOS QUE AMA

 

La disciplina es una parte fundamental en la crianza de los hijos ya que la correcta corrección es un freno para que los hijos no prosigan en los caminos del mal comportamiento y mala conducta. La disciplina oportuna, muchas veces evita que los hombres arruinen sus vidas por completo. Ser corregido por los padres, familiares o por la sociedad, sin duda que a nadie le gusta, pero es importante para que las personas que se han desviado del buen comportamiento y la buena conducta, no sigan desviándose más de ellas, sino que vuelvan a esos caminos correctos que a la postre le serán provechosos para sus vidas. Al igual que los padres terrenales no quieren que ninguno de sus hijos se pierda, Nuestro Padre celestial, no quiere que ninguno de los que hayamos aceptado a su Hijo como nuestro Señor y Salvador, nos perdamos, por eso nos corrige: Yo corrijo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé diligente y arrepiéntete de tu indiferencia. Apocalipsis 3:19 NTV.

 

Algunos cristianos después de estar muchos años en los caminos del Señor, pierden la perspectiva real de lo que implica ser un seguidor de Cristo. Al perder esta perspectiva del cristianismo, se alejan de las Sagradas Escrituras y dan una falsa impresión del cristianismo como si fuera una religión impía más, mientras que otros concluyen que seguir fielmente la palabra de Dios, no les permite una satisfacción real. El eterno Creador aborrece a las personas que pierden la perspectiva de lo que implica ser un seguidor de Su Hijo y el abandono de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, por eso, aquellas personas serán juzgadas con mayor severidad que las personas que nunca aceptaron ser parte de su Reino.

 

El Señor ama profundamente a todos los que han aceptado a su Hijo como su Señor y Salvador, por eso, para no castigar con severidad en el día de Su ira a los que osan apartarse del camino trazado por su Hijo y de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, envía correctivos y disciplinas para llamarles la atención. El propósito de Su corrección y disciplina, no es la de castigar al creyente por su rebelión, sino la de atraer nuevamente al creyente hacia Él. Si usted se ha revelado contra Cristo y las enseñanzas de las sagradas Escrituras, usted puede evitar la corrección y la disciplina de Dios, buscándole una vez más mediante la confesión de su rebelión, la oración, la adoración y el estudio de su Palabra. Así como la chispa de fósforo puede encender una llama, de igual modo el Espíritu Santo puede reavivar nuestro fervor por Dios cuando le permitimos obrar en nuestro corazón.

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